sábado, 6 de febrero de 2010

Los graffitis romanos

Al recorrer la mayoría de las calles de nuestras ciudades, si la cotidianeidad no nos lo convierte en indiferente, no deja de sorprendernos la cantidad ingente de pintadas, garabatos, inscripciones, etc. que ensucian (o engalanan, vaya usted a saber) nuestras paredes. Lo cierto que se tiende a pensar que se trata de un mal contemporáneo y de una práctica anti-sistema que produce gran irritación en la mayoría de los ciudadanos, sin bien para otra parte importante de la población y, sobre todo, para los autores son cosas bien distintas: desde un nuevo arte hasta marcas territoriales de grupos y personajes.

Lo cierto que esta práctica de “graffitear” las paredes no es nueva y desde el primer momento que los seres humanos plasmaron sus inquietudes artísticas lo hicieron así: las cuevas rupestres están llenas de pinturas, inscripciones, grabados, raspados, etc. Pero la práctica continuará a lo largo de todas la historia, desde los murales egipcios pintados en la paredes hasta los grandes murales que adornan algunos de los más modernos edificios, pasando entre otras cosas por la capilla Sixtina (sin ir más lejos). Ahora bien estas manifestaciones artísticas se acompañaron siempre de manifestaciones de dudoso valor estético y que en su gran mayoría pretendían dejar constancia de que alguien estuvo por allí.

Son infinidad los monumentos que aparecen con el clásico “Pepito Pérez estuvo aquí y una fecha”. En la mayoría de los casos estas inscripciones son eliminadas, si bien en muchos casos se conservan con gran esmero si “Pepito Pérez” es personaje de relevancia. Existen otros mensajes, que suelen ser anónimos, en los que el objeto es mofarse, insultar, desprestigiar, etc. a un tercero y los baños públicos son el mejor lugar para hacerlo, junto con otras inscripciones generalmente de alardes y propuestas sexuales. Y estos existen en todos los periodos históricos.

Pero quizás de la Roma Antigua es de la época histórica de la cual nos han quedado más testimonios. En ciudades como Ostia, Pompeya o Roma son muchos los grafitis existentes aún y que nos ofrecen una visión particular frente a las historiografías oficiales. La dramática destrucción de Pompeya ha permitido que las excavaciones posteriores nos revelaran una instantánea de la vida romana de aquel agosto del 79 y entre una verdadera infinidad de detalles nos ha mostrado un interesante mundo de grabados y pintadas del más diverso pelaje: eróticos, religiosos, propagandísticos, ofensivos, vejatorios, amorosos, ofertas sexuales, cultos,... Los descubiertos hasta la fecha tan sólo en Pompeya son unos 10.000.


Unos cuantos:

Sexuales:

Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario.

Satir, no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo dentro.

A mí, a mí, chúpame la verga.

Lancen gritos de dolor, mujeres; quiero dar por culo.

Dioniso, a la hora que le da la gana puede follar.

Tómate una cocinera; así, cuando te venga en gana, puedes servirte de ella.

Agátopo, Prima y Epafrodito en un «triángulo».

Aquí yo follé la boca y el culo de Calínco.

(Debajo de un falo en bajorrelieve) Cuando me da la gana, me siento en él.

Un coño peludo se folla mucho mejor que uno depilado. Aquella retiene mejor los vahos y tira, al mismo tiempo, de la verga.

Filosóficos y citas:

El dinero no tiene olor. [Vespasiano]

Quienquiera que sea, ahora no recuerdo los griegos. [Virgilio]

Todo enamorado es un soldado. [Ovidio]

Si te molesta, te encanta! [Ovidio]

Nada puede durar para siempre.

Si descuidamos un mal pequeño, se hace muy grande.

Quién no sabe cómo protegerse a sí mismo no pueden vivir: un mal pequeño se hace muy grande para quien lo olvida.

Amorosos:

¡Salud al que ame; muerte al que no sepa amar!

Vida mía, mi delicia, vamos a retozar un poquito. Imaginemos que este lecho es un campo llano.

Ojalá pudiera tener tus tiernos brazos rodeando mi cuello y librar besos de tus tiernos labios. Muchas veces yo, despierta a altas horas de la noche, desamparada, me decía a mí misma: muchos a los que la Fortuna ensalza luego de repente los abate y pisotea. De igual modo tan pronto como Venus une a los enamorados el día los separa.

R O M A-A M O R

Que intente encadenar a los vientos e impida brotar a los manantiales el que pretenda separar a los enamorados.

Con el embrujo de tus ojos me has hecho arder de pasión, y ahora das rienda suelta a las lágrimas por tus mejillas, pero las lágrimas no pueden apagar mis llamas. (Otra mano) Los vecinos se ven obligados a intervenir en el incendio porque las llamas podrían propagarse rápidamente.

(En una pintura en la que figuran dos patos) Los que se aman llevan, como las abejas, una vida melosa. (Otra mano comenta) ¡Cuánto me gustaría a mí! (Otro también añade) Los enamorados carecen de penas.

Vibio Restituto durmió solo aquí y echaba de menos a su querida Urbana.

Propagandísticos:

Veinte parejas de gladiadores, que pertenecen a Aulo Suettius Antenio y su liberto Níger, luchará en Pozzuoli en el 17, 18, 19 y 20 de marzo. También habrá una cacería de animales y de las competencias atléticas.

Treinta y seis parejas de gladiadores de Constanza lucharán en Nuceria el 31 de octubre y noviembre de 1-4.

Ofertas sexuales:

Soy tuya por dos ases de bronce.

Lais chupa por dos ases.

Félix chupa por un as.

Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.

Ofensivos:

Mierda. Contra la pared.

Me he meado en la cama. Lo confieso, he cometido un pecado, pero si me preguntas, hospedero, la razón, te diré: no tenía orinal.

Oppius: ¡payaso, ladrón, sinvergüenza!

Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto.

Isidoro puteolano, esclavo nacido en casa, cunnilinguamente.

Perarius, ¡eres un ladrón!

Me he escapado. He huido. La esperanza y la fortuna, ¡adiós!

Yo detesto a los mendigos. Si alguien le pide algo gratis, es un idiota, que pague su dinero en efectivo y conseguirá lo que quiera.

Yo estuve aquí:

Pacato durmió aquí en Pompeya.

Sinforo estuvo aquí en 4 de las nonas de abril (2 de abril).

Dafnico pasó un rato aquí con su amada Felicula.

Crescente Spatalus dijo hola.

Y... como no:

¡Cualquiera que lea esto es un hijo de puta!

¡El que lo lee está circuncidado!

Y para finalizar:

El clásico Hit habitat felicitas (Aquí vive la felicidad).


Algunos enlaces donde podréis encontrar más sobre este asunto:

http://www.noctes-gallicanae.org/Pompeii/graffitis.htm

http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/6/9/lupanares-pompeya

http://historia.mforos.com/681595/5963643-los-graffitis-pompeyanos/

http://novaromahispania.blogspot.com/2003/11/graffiti-y-chistes-verdes-la-roma.html

http://www.libidomag.com/nakedbrunch/porninrome.html

http://terraeantiqvae.blogia.com/2005/010902-graffiti-la-permanencia-de-lo-efimero.-pompeya-en-un-grito-mudo.php

http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/6/9/lupanares-pompeya

http://www.csun.edu/~hcfll004/pompinsc.html

Imágenes Google

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© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Los grafitis romanos. (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/02/06/los-graffitis-romanos/). 2010

(OGH25H)

domingo, 24 de enero de 2010

Revistas y zarzuelas ambientadas en Leganés

Los años del final del siglo XIX y del inicio del XX, las obras menores del género lírico triunfaban en los escenarios españoles: años de gloria para zarzuelas, operetas, bufos madrileños, revistas, sainetes, cuadros cómicos-líricos,... Hoy todos podemos recordar unos cuantos títulos de zarzuelas famosas y de un alto valor musical, pero en esos años la producción era tan ingente que las obras que se estrenaba eran de muy diversa calidad. La estructura dramática solía ser muy simple y previsible y la partitura la constituían músicas sencillas y de fácil y rápido consumo. Pues bien, en algunas de estas producciones encontramos que tuvieron a Leganés, y en particular a su Casa de Locos, como unos de sus motivos. Esto ocurrió con el sainete Los novios de Leganés, estrenado en Madrid en 1869, y que trataba sobre los matrimonios forzados; o con la zarzuela En Leganés, estrenada también en Madrid en 1876, que presenta una clásica historia de amores y desamores. En ambos casos los jardines del manicomio y los habitantes del mismo: médicos y locos, son los elementos fundamentales de la trama.

Algún día las trataremos más en profundo, pero hoy quiero centrarme en un apropósito cómico-lírico titulado Leganés 15-3 T que fue estrenado el 14 de julio de 1989 en el teatro Maravillas de Madrid. La pieza teatral se desarrolla en un acto dividido en seis cuadros y es texto original de Felipe Pérez-Capo y la música de los maestros Mariano Hermoso y Manuel Chalons. Está publicada en Madrid por Florencio Fiscowich en la imprenta de R. Velasco. Se trata de una revista cómica que carece de hilo argumental y su trama consiste en un deambular de los más curiosos personajes por la puerta de un hotel; algo que se anuncia ya en el mismo inicio de la representación: así el portero del teatro le pregunta al celador de bastidores sobre la representación:

Portero: ¿Tié belén?

Celador: Sí; como todas

las revistas que hoy se estilan.

Varios cuadros, muchos tipos,

baile, cante, pantorrillas,

chistes de todos los colores,

dos o tres puyas políticas,

mucha gente mucho ruido,

mucha luz, mucha alegría,..

Y en fin, ¿para qué cansarme

tontamente? Una revista

Portero: ¿Y tié argumento?

Celador: Pero, hombre,

no preguntes tonterías.

Tiene tan sólo un pretexto; (...)

Portero: Bueno y ¿qué tié que ver eso

con los demás?

Celador: Na. Lo explican

diciendo: pasa a la puerta

del hotel. Y en paz.

Tras esta declaración de intenciones, imagino que para advertir a los espectadores, llega un empleado de telégrafos con la intención de entregar un telegrama urgente al director de la obra. El portero, que ha recibido orden de no dejar pasar a nadie, inflexible retiene en la puerta al ordenanza hasta que acabe la función. A partir de ahí empieza el desfile descerebrado de personajes por el escenario: graciosos de Madrid; una gitana con un maestro de armas; un librero de viejo con una señora “instruida” y un cómico. Les sigue un coro de cocineras; una tiradora de florete y otra al blanco; una pareja de baile y cante “hondo”; un actor “fin de siglo” y otro de “saldos”; y una pareja de músicos extravagantes (Flik-Flak y Flik-Flok). Después un grupo compuesto por empleados del teatro, un cochero, un sereno, un mozo, un cartero y un pobre, que después de examinar la economía del momento se mutan en: la Fortuna, el Oro, La Plata, grupos de petimetres y petimetras, y varias monedas de distintos países.

Ya en la última escena, por fin, el portero le enseña al director del teatro el telegrama pendiente. Tras leerlo descubre que los autores, reunidos el día 15 a las tres de la tarde en Leganés, deciden suspender la revista al comprender que es un “ciempiés[1]. A lo que dice el director en el centro del escenario:

Director: (...) ¡A buena hora!

¿Cómo la suspendo yo?

Portero: Pero, ¿no ha acabado?

Director: No.

Ordenanza: Bueno, ¿usted no contesta?

Tiene respuesta pagada.

Director: Si a estos señores agrada Y

a te darán la respuesta.

(Música en la orquesta y telón)

FIN DEL APROPÓSITO

Evidentemente la justificación del disparate quedaba meridiana para el espectador de la época al identificar a los autores de la obra con “internos” en la Casa de Locos de Leganés. No he podido localizar la partitura, pero no debe ser tarea imposible, y quizás merezca la pena su búsqueda si desde alguna institución pudiera financiarse la puesta en escena esta obra. Estimo que sería un programa de interés artístico y también para el público, pues esta revista, Leganés 15-3 T, tiene en su seno un avance de ese teatro del absurdo que varios años más tarde triunfará en los escenarios españoles con Miguel Mihura como su principal valedor.

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 8, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Revistas y zarzuelas ambientadas en Leganés. (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/01/24/revistas-y-zarzuelas-ambientadas-en-leganes/). 2010


[1] Obra o trabajo desatinado o incoherente

viernes, 1 de enero de 2010

Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis (o Habidis)

Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis (o Habidis)

Todos los países y sociedades, en general, han buscado unos orígenes históricos que contribuyeran a conformar su espíritu colectivo, su idiosincrasia particular. Estos orígenes en muchos casos son reales, pero en otros muchos son ficticios; entonces leyendas y mitos seculares se mezclan con cuentos y tramas directamente inventados para la ocasión. El caso español no podía ser una excepción y es algo que se está generando desde la Edad Media y que perdura hasta nuestros días, si bien ahora con un objeto disgregador en vez de unificador: así, muchas regiones, naciones o nacionalidades (territorios quizás sea el término más políticamente correcto) de esta nuestra piel de toro buscan afanosamente sus mitos, crean sus leyendas, transforman sus hechos, disfrazan sus personajes,... o, cuando no, directamente se inventan su pasado histórico a medida de sus presentes intereses.

Pero eso no es algo nuevo, es tan viejo como la misma Historia, y es curioso que hasta bien entrado el siglo XIX los tratados generales de Historia comenzaban con la descripción geográfica de la península y una serie de reyes míticos que servían para prefigurar en carácter propio y genuino de “España” frente al resto del mundo (que a su vez hacía lo mismo): incluso Modesto Lafuente en su Historia General de España hace referencia a estos mitos, si bien para evidenciar su falsedad; pero el mismo hecho de que hay que argumentar su falsedad nos pone bajo la pista de lo extendidas que estaban estas fabulaciones. En este artículo pretendo resumir la visión que de este pasado mítico recogen los historiadores Juan de Mariana en su obra Historia General de España publicada en latín en 1592, y traducida por él mismo al castellano en 1601 y Florián de Ocampo en su obra Crónica General de España, publicada en 1541.

En primer lugar hay que indicar que Juan de Mariana, en un ímprobo esfuerzo de erudición, intenta justificar sus afirmaciones con fuentes y citas de autores clásicos, eclesiásticos o bíblicos, que las más de las veces queda en eso,... en un intento. De todas formas es destacable que su espíritu crítico le lleve a incluir distintas versiones de un mismo asunto, dejando al lector la libertad de escoger aquella que más le satisfaga; o que pongan en duda en numerosas ocasiones las afirmaciones que recoge de otros autores, sobre todos de sus contemporáneos, llegando en algún momento a ridiculizarlas:

Lo que acontece sin duda muchas veces a los que describen regiones no conocidas y apartadas de nuestro comercio, que pintan en ellas montes inaccesibles, lagos sin término (...); demás de esto ponen y pintan en aquellas sus cartas o mapas para deleite de los que los miran varias figuras de peces, fieras y aves, hábitos extraños de hombres, rostros y visajes extravagantes; lo cual hacen con tanta mayor seguridad que saben que no hay quien pueda convencerlo de mentira. Lo mismo me parece ha acontecido a muchos historiadores, así de los nuestros como de los extraños: los cuales donde faltaba la luz de la historia y la ignorancia de la antigüedad ponía uno como velo a los ojos para no saber cosas tan viejas y olvidadas, ellos con deseo de ilustrar y ennoblecer las gentes cuyos hechos escribían y para mayor gracia de su escrito, y más en particular por no dejar interpolado, como con lagunas, el cuento de los tiempos antes esmaltados con la luz y lustre de grandes cosas y hazañas, por si mismo inventaron muchas hablillas y fábulas.

Florian de Ocampo es mucho más crédulo y toma como cierta la historia de la península inventada por Annio de Viterbo. Tras Viterbo había un fraile dominico llamado Giovanni Nanni que vivió en la Italia del siglo XV y que publicó y comentó una historia de la península ibérica basado en un supuesto libro de un sacerdote caldeo del siglo III llamado Beroso, en el cual se establece que la repoblación en la península ibérica tras el diluvio universal se debió a un nieto de Noe. Si bien hay que decir en descargo de Viterbo que lo que hace es refundir en un relato lineal el amalgama disperso de todas las referencias clásicas y medievales sobre la Historia de España. Pues hay que indicar que el historiador judío Flavio Josefo ya afirmó lo mismo en el siglo I, dando comienzo a la tradición de identificar a Túbal con España, lo que repetirán entre otros Eusebio de Cesarea, San Jerónimo, San Isidoro o la misma Crónica General de Alfonso X. Juan de Mariana dice directamente de libro de Beroso que fue ocasión de hacer tropezar y errar a muchos: libro, digo, compuesto de fábulas y mentiras.

La Historia fabulosa de “la tierra y provincia de España” que recoge el padre Juan de Mariana aúna las dos tradiciones que forman nuestra cultura occidental, la judeocristiana y la grecolatina y a través de ellas no pocos elementos más orientales. Así, la cosa empieza por Tubal, nieto de Noe, y quinto hijo de Jafet, que en el año 131 después del Diluvio y tras el fiasco en la construcción de la torre de Babel, fue enviado a lo postrero de las tierras donde el sol se pone a repoblarla, y donde gobernó un imperio con justicia y templanza por largos años fundando unas cuantas ciudades: Setubal, Tafalla, Tudela, Tarragona o Sagunto. Pero incluso hay autores que nos hablan de que el mismo Noé estuvo repoblando España y fundó Noela y Noega en Galicia y Asturias, en una visita que hizo a su nieto para ver cómo llevaba el asunto de la repoblación: vino, repobló y se marchó. Muerto Tubal, reinó su hijo Íbero, de quien tomo su nombre España llamándose Iberia y también el río Ebro. Después reinaría su nieto Idúbeda que dio nombre al monte Idúbeda (el sistema ibérico). Después llegó Brigo, hijo de este último, y durante su reinado fue tan grande el esplendor de España, que pudo enviar colonias a diversas partes del mundo, entre ellas una a Irlanda y otra a Brigia (Frigia) donde se situará la ciudad de Troya, (ya se empieza a mezclar la tradición judaica con la clásica) evidentemente todas (o casi) las ciudades acabadas en –briga fueron fundaciones suyas: Segóbriga o Miróbriga (Capilla, Badajoz),..., hay infinidad, incluso algunas dedicadas a emperadores romanos (Cesarobriga, Talavera de la Reina de Toledo; Augustobriga, Talavera de la Vieja en Cáceres; Flaviobriga, Castro Urdiales, Cantabria). Después llegó el rey Tago, a quien evidentemente debemos el nombre del Tajo. Después reinó su hijo Beto que dio nombre a la Bética, donde según Estrabón estaban los Campos Elíseos, morada idílica de los bienaventurados y hombres virtuosos. Hasta aquí, según Mariana, los reyes “fingidos y fabulosos de España”, de los cuales nadie encontrará noticia en los “escritores aprobados”.

El primer rey de España nombrado en los libros griegos y latinos es Gerión (o Deabos). Oriundo de otro lugar se enriqueció gracias al oro que había por doquier y que los naturales despreciaban como si de molestos guijarros se trataran y destacó también por ser poseedor de numeroso ganado y de ejercer su imperio de forma tiránica. Erigió dos fortalezas una en Geronda (Cádiz) y otra en Gerunda (la actual Gerona). Pero este tiránico rey sería depuesto por el primer rey egipcio, nada más y nada menos que Osiris (Dyonisios para los griegos, dicen), quien según nos cuenta Mariana, había recorrido medio mundo desde Etiopia hasta la India enseñando las técnicas agrícolas y el cultivo de la viña, lo que unido a su virtud se le hizo que se le tuviera por un dios. En el caso de España, además, le movió su odio hacia los tiranos y su amor por la libertad de las gentes. La batalla (la primera gran batalla campal de la Historia de España) tuvo lugar en Tarifa y en ella encontró la muerte el mismo Gerión que fue enterrado con honores en Barbate [la fama de Gerión fue tan grande que el mismísimo Hércules le dedicó un templo en Sicilia]. Osiris, movido de su benignidad, no castigó a los tres hijos de Gerión por los males de su padre y les permitió heredar el imperio de su padre.

A pesar de todo, los Geriones quisieron vengar la muerte de padre y promovieron una conjura para matar a Osiris, en la cual contaron con la colaboración de su hermano Tiphon. Tras dar muerte a Osiris, su hermano troceó el cuerpo para enviar a cada uno de los conjurados una parte como prueba de la muerte. Al final no triunfó la conjura y Tiphon fue muerto por su sobrino Orón a instancias de su madre Isis. Tras conocerse la instigación de los hermanos Geriones quiso emular a su padre y volvió a granjearse la amistad de las naciones del mundo y fue tenido por un dios al que algunos llamaron Apolo y otros Marte y todos Hércules. Aquí Mariana hace un apunte y deja claro que no está hablando del Hércules griego, sino del “Lybio, de cual se dice que domó los monstruos armado de una porra o maza y vestido de una piel de león”. En concreto se refería Mariana al dios egipcio Herishef. Pues en estas, este Hércules egipciano formó un potente ejército y desembarcó en Cádiz en busca de los Geriones. Una vez que se topó con ellos y se aprestaron a la batalla, Hércules que quería evitar la muerte segura de miles de soldados de una y otra parte, retó a los tres hermanos a un combate personal con la condición de que fueran uno a uno. De la lucha acabaron degollados los tres Geriones y enterrados en la isla gaditana de Erytrea. En Gibraltar levantó dos grandes montes uno a este lado del estrecho: Calpe; y otro en África: Abila, que vinieron a llamarse desde entonces “Las Columnas de Hércules” (si bien otros autores hablan que eran dos grandes fortalezas de piedra).

Tras esta victoria Hércules pasó algunos años por España, fundando, entre otras ciudades, Sagunto, antes de pasar a Italia. Dejó como gobernador a uno de sus capitanes llamado Híspalo, si bien existen crónicas que afirman que se trataba de un hijo del mismo Herishef. Lo que sí parece claro es que de su nombre se originó el de Hispania y fue el fundador de Sevilla, si bien San Isidoro dice que ese honor se debe a Julio Cesar. Sucedió a este rey su hijo Hispano, según muchos cronistas, a quien le atribuyen nada más y nada menos que la fundación de Segovia con su acueducto y todo, y la Torre de Hércules en La Coruña [casi nada]. Ahora bien, Juan de Mariana dice que se trata de la misma persona que Híspalo con deformación del nombre y rechaza las atribuciones fantasiosas. Reinando aún Hispano tornó a volver a España Hércules el Egipciano, fundando en su camino grandes ciudades: Urgel, Tarragona y la mismísima Barcelona. Tras su muerte fue adorado como un dios y enterrado en un gran templo donde fue venerado durante siglos. Más el tiempo no quiso dejar constancia de su ubicación, así los castellanos dicen que fue en Cádiz y los aragoneses que en Barcelona.

Tanto Hércules como Hispano (o Híspalo) murieron sin descendencia, y pasó a reinar Héspero, hombre fiel a Hércules y hermano de Atlante, que era el gobernador que había dejado el egipcio en Italia. Atlante ambicionaba las riquezas de España y no aceptó de buen grado que se antepusiera a su hermano en el reino; así que ni corto ni perezoso abandonó la península itálica y se plantó en la ibérica con la intención de derrocar a su hermano; lo que logró con cierta facilidad. Héspero y sus más allegados huyeron por mar y recabaron en la Toscana, donde fueron bien recibido por los lugareños, lo que de nuevo despertó los celos de su hermano que volvió a reclutar un gran ejército para asegurar Italia, en el camino pobló Sicilia y dicen que fundó Roma (ahí queda eso).

Atlante dejó reinando en España a su hijo Sicoro, que gobernó largos años en paz (indicar que en estos años, nació Moisés en Egipto). Le siguió en la genealogía mítica su hijo Sicano, del que recogen las crónicas que guerreo en Italia, adonde acudió en ayuda de los españoles que habían marchado con su abuelo Atlante, y en particular socorrió a Roma que estaba poblada por españoles. Lo mismo tuvo que hacer con los españoles que había en Sicilia que estaban en guerra con los cíclopes. Tras volver a España murió de una grave enfermedad y le siguió en el trono su hijo Siceleo, que también estuvo guerreando y disponiendo las cosas por Italia. A este rey, que murió en Italia, le continúo su hijo Luso, que volvió a su señorío y gobernó muchos años estas tierras en paz y prosperidad. Juan de Mariana pone en duda la existencia de estos reyes de los cuales dice que no existen referencias en los autores clásico si bien lo recogen las “nuestras historias modernas”.

Por el contrario si afirma con seguridad que Sículo, hijo de Atlante, gobernó en España cuando su padre marchó a Italia y le continuó en el reinado una vez muerto, según lo dice Filisteo Siracusano. Piensa Mariana que este fue la verdadera persona al que otros autores denominaron con diferentes nombres (Sicoro, Sicano, Siceleo y Luso) y contempla en la narración de su vida y hazañas sus periplos por Italia, la intervención política que hizo entre sus tíos y primos que reinaban en Italia (Coribanto y Dárdano, siendo este último el fundador de Troya después de que Sículo lo expulsara de Italia), el enfrentamiento con los cíclopes y lestrigones, la defensa de los españoles que había en Sicilia y Roma,... Para al final de su vida retornar de nuevo a España. Para otros autores este Sículo continuó la serie de reyes después de Luso, si bien le hacen hijo, nada más y nada menos que de Neptuno. Y vuelven a narrar viajes y guerras por Italia logrando pacificar a toda la península itálica, justificando así la presencia española (aragonesa para ser exactos) en Sicilia, Cerdeña y Nápoles.

Hasta aquí la principal fuente de Juan de Mariana y de los historiadores y cronistas anteriores es Juan de Viterbo, que a su vez se basaba en dos autores egipcios: Beroso hasta Sículo, y a partir de este rey de un tal Menetón. Bueno pues ¿aclaradas? las fuentes continúa la lista el rey Testa de origen africano y del cual se desconoce si llegó a reinar por quedar el señorío sin heredero o por la fuerza. Dicen las crónicas que fundó varias ciudades en el valle del Júcar y en la costa levantina. Durante el reinado de este rey se asentaron los griegos en Sagunto. El siguiente rey fue Romo, sin saber si fue por elección, por fuerza o por herencia, pero se destaca que, entre otras cosas de mérito, fundó la ciudad de Valencia que en su inicio se llamó Roma hasta que con la llegada de los romanos se la trocó el nombre por Valencia (que según afirma Florián de Ocampo, significan lo mismo en griego y en latín: valentía, valor).

Tras la muerte de Romo heredó la dignidad real de España su hijo Palatuo o Palente, que fue el fundador de Palencia y en cuyo reinado se asentaron en Cádiz los fenicios. A este rey le depuso por la fuerza Caco (conocido en España como Licinio). La batalla se libró a píes del Moncayo, que recibió este nombre en honor de Caco. También afirman algunas crónicas que el ejército de Caco fue el primero en la Historia de España que utilizó armamento de hierro, haciéndolo los poetas hijo de Vulcano. Palatuo tuvo que huir pero no fue tan grande el desastre primero que no le permitiera al cabo de los años armar un nuevo ejército y plantarse frente a Caco para recuperar lo que era suyo. Y así ocurrió, pues en esta segunda batalla fue Caco el que quedó destrozado y tuvo que huir a Roma. Ciudad en la que encontró la muerte a manos de Hércules el tebano, a quien le había robado el ganado que llevaba (la tradición clásica dice que el gigante Caco robó en Roma a Hércules el ganado de Gerión, y que por esta causa el semidiós le estranguló con sus propias manos).

En este tiempo (entre el reinado de Romo y Palatuo) llegaron a España bastantes corsarios griegos capitaneados por Alceo Yraclia al que después llamaron Yracles y que nosotros conocemos por Hércules el tebano, a quien los poetas clásicos atribuyeron hazañas del otro Hércules primero, el egipcio (Osiris), y otros Hércules de otros pueblos. Juan de Mariana se refiere a él con el nombre de Dionisos (o Baco) el griego, hijo de Semeles y de Júpiter, diferenciándolo del primer Dionisos (que era el Osiris egipcio del que ya hemos hablado), y del Dionisos hijo de Prosepina, que fue el primero que unció los bueyes y aró la tierra. El que anduvo por aquí, fundó Nebrija, Jaca y Gibraltar (que entonces se llamó Heraclea), y limpio las maldades y tiranías que en los últimos años se habían extendido por gran des zonas de España por parte de Mirica y del hijo de este: Milico, descendientes al parecer de Sículo. Dicen algunos cronistas que Dionisos cuando se marchó de España dejó a dos gobernadores: uno en la zona de Portugal, llamado Luso y otro para el resto llamado Pan. En su retirada, Hércules pasó por Mallorca y Menorca y recaló en Roma donde tuvo el incidente relatado con Caco. Virgilio atribuye a este Hércules la muerte de Gerión “con la libertad que suelen los poetas”, según Mariana.

Pero atrás dejamos a Palatuo con el trono recuperado y gobernando en paz y armonía hasta el fin de sus días, que le llegó pero sin sucesión. De esta manera fue rey de España un tal Eritreo natural de Cádiz y posiblemente pariente de Palatuo. Pero lo más destacable de su reinado fue que aconteció la Guerra de Troya y tras finalizar esta fue innumerable el número de capitanes griegos que recalaron en las costas españolas. Uno fue Teucro que se apoderó de la región de Murcia, si bien otros hablan de incursiones marítimas en Galicia fundando Pontevedra, que entonces se llamó Helene, y Orense. Otro fue un tal Diómedes que igualmente paso el estrecho y fundó la ciudad de Tuy en Portugal. Mnesteo llegó con sus barcos a Cádiz. Incluso se afirma que el mismo Ulises alcanzó las costas portuguesas y fundó Lisboa en la desembocadura del Tajo.

El siguiente rey nos suena a todos un poco se trata de Gárgoris (por otro nombre Melícola) que entre sus notables hechos se encuentra el de ser quien introdujo la cría de abejas y las técnicas de elaboración de miel. Dicen los escritores griegos que era de origen griego (de los curetes) de aquellos que quedaron en España cuando Hércules el tebano anduvo por aquí. Los cronistas españoles lo niegan y afirman que era español por los cuatros costados y era del pueblo de los corenses, y sitúan su reino en el “bosque de los Tartesos”. Pues este gran rey, según cuentan las crónicas, mancilló su fama por la crueldad con la que trató a un nieto suyo nacido de una relación pecaminosa de su hija. La reacción del Gárgoris fue abandonar al niño en el bosque a merced de las fieras, que al contrario de lo previsto lo amantaron y cuidaron. Después le tiró a una cañada para que lo destrozasen los animales al paso de los rebaños y manadas; pero milagrosamente las bestias se apartaban cuando se acercaban al niño. Le arrojaron a una jauría de perros y puercos hambrientos, pero nada, como si oyeran llover. Finalmente le lanzaron al mar; pero en vez de engullirlo, meciéndole suavemente entre las olas le deposito en una playa donde fue recogido por una cierva que le amamantó y crió en el bosque. Allí creció fuerte y osado, convirtiéndose con el tiempo en un salteador, sin que nadie durante muchos años pudiera atraparle; lo que finalmente ocurrió. Presentado ante la justicia fue reconocido inmediatamente por su abuelo (unos dicen que por la llamada de la sangre otros por marcas que tenía en el cuerpo); y el odio de antaño se trocó en amor filial: le reconoció como nieto, y le nombró sucesor en su reino.

Muerto Gárgoris le sucedió su nieto que reinó con el nombre de Habis (merced al libro de Sánchez Dragó todos le conocemos como Habidis, pero parece que de forma incorrecta) y destacó por encima de todos los reyes antiguos de España por su afán en que los españoles, que muchos vivían de forma bárbara y asilvestrada, su juntaran en ciudades y villas. Promovió el ejercicio de las artes, de la industria y del comercio. Restituyó el uso del vino que los españoles habían olvidado con tantas tribulaciones últimas y fomentó que de nuevo se labraran y cuidaran los campos. Ordenó leyes, estableció tribunales y nombró jueces para que la gente pudiera vivir en seguridad y en paz. En definitiva de lo mejorcito que hubo (señalar que fue coetáneo del rey David de Judea)

Según los cronistas a partir de la muerte del rey Habis, España entró en un periodo de gran sequedad que destruyó los campos llegando a secarse las fuentes del Ebro y del Guadalquivir por varios años. Finalmente se perdieron las noticas de los posibles sucesores de Habis (o Habidis). La gran desolación de España originó que comenzara a llegar gentes foráneas a repoblar sus esquilmados territorios: así fueron llegando los celtas de la Galia a través de los Pirineo, los fenicios en el sur y los griegos y cartaginenses en el levante. Pero esto nos va sonando ya. De todas formas si hacen referencia a Argantonio, rey al parecer de Tartesso que frenó al ímpetu conquistador de los fenicios y que según las fuentes de Juan de Mariana reinó trescientos años según unos y ciento cincuenta tan solo según otros.

Y con esto acaba la Historia de los reyes fabulosos de España tal y como la contaron Juan de Mairena y Florián de Ocampo

Aquí os adjunto la relación de los Reyes Fabulosos de España con los años de inicio de su reinado según Florián de Ocampo que lo toma de Viterbo:

1º. Tubal. 2163

2º. Íbero, 2006

3º. Idúbeda, 1972

4º. Brigo, 1905

5º. Tago, 1854

6º. Beto Turdetano, 1824

7º. Gerión (Deabo), 1793

8º. Los tres hijos de Gerión (Los Geriones), 1758

9º. Híspalo, 1716

10º. Hispán, 1699

11º. Hércules Egipciano (Orón Libio, hijo de Osiris), 1678

12º. Espero, 1648

13º. Atlante Italo, 1637

14º. Sicoro, 1627

15º. Sicano, 1581

16º. Siceleo, 1549

17º. Luso, 1505

18º. Sículo, 1474

19º. Testa Tritón, 1412

20º. Romo, 1339

21º. Hércules Tebano, 1325

22º. Palatuo, 1306-1280 y 1248-1246

23º. Licinio Caco, 1280-1248

24º. Eritreo, 1246

25º. Gárgoris, 1170

26º. Habis (o Habidis), 1105-1071

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© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis. http://franciscoarroyo.blogspot.com/2010/01/los-reyes-fabulosos-de-espana-de-tubal.html. 2009.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La Colección de Pinturas del I Marqués de Leganés

Reseña biográfica del marqués de Leganés

El I marqués de Leganés se llamaba Diego Messía y Guzmán y era el cuarto hijo del conde de Uceda [ojo no confundir con el duque del mismo nombre]. Este personaje tuvo la suerte de ser primo del conde duque de Olivares, todopoderoso valido de Felipe IV; y gracias a este parentesco, e imagino que alguna valía suya, pudo ascender en el escalafón militar, social y económico de su época. Llegó a ser general de los ejércitos del rey católico en Flandes, Portugal, Alemania y Cataluña; gobernador de Milán, presidente del Consejo de Flandes, y bastantes más cosas. Tuvo algunos éxitos sonados en su azarosa vida militar, destacando la victoria sobre los suecos en Nördlinguer (1634) o el victorioso socorro de Lérida de 1647; junto con otros sonoros fracasos: en Lérida en 1642 o en la toma de la fortaleza de Casale (1639).

Siendo apenas un adolescente viajó a la corte de Bruselas, en calidad de menino de la infanta Clara Isabel de Austria (hermana de Felipe III); con breves estancias en Madrid, pasaría veinte años en la capital belga, donde pudo medrar en esta corte y alcanzar una cierta notoriedad y riqueza. Fama y fortuna que se multiplicaron cuando su primo el conde duque de Olivares alcanzó la privanza del joven Felipe IV.

Este auge social le permitió la compra de los derechos señoriales de la entonces aldea de Leganés (que desde ese momento pasó a ser villa), allá por 1626, por unos 20.000 ducados [una verdadera fortuna] y convertirse así en señor de vasallos, requisito imprescindible para poder gozar de un título nobiliario. En estas, al año siguiente, el rey Felipe IV le otorgó el título de Marqués de Leganés, título con el que alcanzaría la Grandeza de España en 1641; en tan sólo catorce años pasó de ser un simple caballero de Santiago a Grande de España, algo no muy habitual en la época. Una vez titulado se cambió el nombre y pasó a llamarse Diego Felípez de Guzmán, en honor a sus benefactores.

En su vida se le acusó de aprovecharse de sus cargos y de enriquecerse ilícitamente; tras la muerte de su protector (Olivares, en 1643), sufrió un duro proceso judicial en que le acusaron de ladrón y de cobarde en el sitio de Lérida de 1642, pero de este juicio salió absuelto y volvió a dirigir los ejércitos de Felipe IV en la guerra franco-catalana y portuguesa en los años siguientes.

Murió en 1655 en su espléndido palacio que se situaba entre las actuales calles de San Bernardo, Flor Alta, Libreros y Marqués de Leganés de Madrid. Aparte de este palacio tuvo otra grandiosa casa en Morata de Tajuña (los herederos al marquesado de Leganés son marqueses de Morata) y en nuestra ciudad una casa de campo, a la que se referían como la “Huerta de Leganés” en la vega del arroyo de Butarque. En estas viviendas estaba diseminada su magnífica colección de pinturas, que llegó a contar con 1.333 obras en el momento de su muerte, siendo una de las mayores colecciones privadas de arte de su época, no sólo de España sino de toda Europa.

La línea del marquesado quedó sin sucesión directa tras la muerte sin descendencia del nieto del primer marqués en 1711, así el título familiar pasó a engrosar la ya gruesa lista de títulos de la Casa de Altamira que llegó a tener acumuladas ¡14 Grandezas de España! Actualmente el título de marqués de Leganés (el XIV) lo posee Gonzalo Barón y Gavito (que es también duque de Sessa, de Atrisco y conde de Altamira entre otros títulos) y parece que vive en México D.F.

El coleccionismo de arte en el siglo XVII


En el siglo XVII hubo una verdadera fiebre por el coleccionismo; por cualquier serie de artilugios u objetos que alguien pueda imaginar: calaveras enanas, relojes, autómatas, fósiles, ídolos aztecas que se traían de América o los finos y delicados cristales de Murano, conchas marinas, estatuas romanas,...; cualquier cosa podía ser objeto de colección de los espíritus caprichosos y asombradizos de la nobleza de la época. Las colecciones se acumulaban en las lujosas cámaras de sus mansiones y ellos competían orgullosos por mostrarlas a todo el mundo. Tal fue su profusión que se llegaron dividir y clasificar de sugerentes maneras; así a las colecciones de artilugios originados por el ingenio humano las llamaban “artificialias”, y “naturalias” a las que producía la naturaleza.

La nobleza no hacía con esta costumbre otra cosa que copiar a los reyes, que eran los primeros en acumular objetos y artefactos para su distracción, solaz y deleite. Y el arte pictórico (en todas sus manifestaciones: lienzo, tabla, tapiz, grabado, etc.) no podía ser menos. En la España del siglo XVII destaca la figura de Felipe IV, que atesoró una innumerable colección de pinturas. Tres razones influyeron en este afán real: el propio gusto personal del monarca, la presencia de Velázquez como primer pintor real y la ornamentación del palacio del Buen Retiro como obra arquitectónica más señalada de la época. Pero de todas formas, no hacía otra cosa que seguir el modelo de su abuelo, Felipe II, a quien, por su pasión por los libros y códices antiguos, debemos que España posea la más completa biblioteca medieval del mundo en El Escorial.

Las salas del palacio del Buen Retiro de Felipe IV albergaron la mejor y más completa pinacoteca de su época, con cuadros de todas las escuelas y géneros pictóricos, que además era uno de los primeros ejemplos de una colección organizada con algún criterio específico: sala de paisajes, sala de retratos, sala de bufones, sala de las batallas, etc.

En este ambiente no es raro que las colecciones se prodigarán entre la nobleza española del siglo XVII. Destacando las colecciones del duque de Monterrey, marqués de Leganés, conde de Benavente, marqués de la Torre, Jerónimo Villafuerte Zapata, Juan de Velasco, Juan de Lastosa, Jerónimo Funes Muñoz, Suero de Quiñones o Juan de Espina, entre otras muchas dignas de reconocimiento. La visita, admiración y elogio, en su caso, de las colecciones era actividad obligada en la sociedad de la época; muchos grandes literatos nos dejaron glosas de las mismas: entre otros, Gracián, Carducho o el mismo Quevedo.

Por referir algunas de las colecciones más curiosas, citaré la de Juan de Velasco que se componía de curiosidades de la naturaleza y de multitud de autómatas. O la de Juan de Lastosa, en Huesca, que reunía una serie de autómatas que representaban a los más diversos animales salvajes, reales o ficticios: dragones, leones, leopardos, grifos, elefantes, rinocerontes, camellos, panteras, tigres,... O la colección de primorosos instrumentos musicales que, entro otras muchas series singulares, poseía el enigmático madrileño Juan de Espina, quien ordenó en su testamento la destrucción de una colección de figuras humanas de damas y galanes que tenía dispuestas por los corredores de su casa en fingidas fiestas (¿y bacanales?).

El marqués de Leganés es un fiel exponente de esta costumbre, que en su caso casi se convirtió en una obsesión. Es asombroso el número de artilugios que atesoraba en sus casas según se desprende del inventario que se hizo de sus bienes tras su muerte: relojes [algunos con autómatas, como en la plaza Mayor de Leganés; ¡Cuántas vueltas da el mundo!], espadas, piezas de artillería, estatuas (entre ellas una veintena de bustos de bronce de emperadores romanos), espejos,... Vicente Carducho, en sus Diálogos de la pintura (Madrid, 1633), destaca de la colección del marqués de Leganés, además de sus cuadros, su "muchedumbre" de ricos muebles y sus "espejos singulares", así como sus "relojes extraordinarios". En verdad, un sin fin de objetos, pero lo verdaderamente asombroso era su colección de pinturas: ¡más de 1.300 pinturas poseía el buen señor! Tan sólo por el número ya sería extraordinaria [el palacio del Buen Retiro tenía unos 800 cuadros], pero lo verdaderamente importante era la calidad de gran parte de las obras que contenía. Pero no fue el único potentado enamorado del arte, también eran notables las colecciones de pinturas del conde de Monterrey, del marqués de Castel Rodrigo, del almirante de Castilla, del duque del infantado o la del protonotario Jerónimo de Villanueva; y no sólo los nobles acumulaban pinturas, sirva como ejemplo que Las Hilanderas de Velázquez pertenecía a la esplendida colección del “plebeyo” Juan de Arce.

La colección de arte del marqués de Leganés. Inventario de la colección

El marqués de Leganés fue uno de los principales coleccionista de arte de la España del barroco, e incluso de toda Europa; poseyó obras de autores españoles, italianos y, sobre todo, flamencos. Aparte de su gusto por las obras pictóricas, Leganés contó con dos grandes ventajas para desarrollar su pasión por los cuadros, primero una fortuna personal que le permitió adquirir obras de los pintores de mayor renombre, y, en segundo lugar, una actividad diplomática, militar y política que le permitió viajar por Europa y acceder a los más prestigiosos artistas de su época, en particular debieron de ser muy fructíferas sus prolongadas estancias en los Países Bajos e Italia.

El Marqués de Leganés. Antón van Dyck

La colección de don Diego Felípez de Guzmán, incluía en 1655, año en que muere el marqués, 1.333 obras, reunidas a lo largo de toda su vida, especialmente en los años en que tuvo mayor auge su carrera política y militar. La mayor parte de las obras eran de pintura flamenca de su época, con cuadros de Rubens, van Dyck, Jordaens, Snyders, Paul de Vos, Gaspar de Crayer, Daniel Seghers, Frans Zinder, Clara Peeters, Alexander van Adrianssen, Frans Ykens, Paul Bril, Jan Brueghel de Velours, Joost de Romper, Jan Wildens,...; con muchos de estos pintores mantuvo incluso un trató personal en diversas ocasiones. En particular debió ser muy cercana su relación con Rubens, a quien conoció en su estancia juvenil en Flandes; tanto, que cuando este pintor estuvo en Madrid en los años 1628 y 1629 (curiosamente para una misión diplomática: negociar, por orden de Felipe IV, un tratado de paz con Inglaterra) se hospedó en la casa del marqués, para quien realizó varios cuadros, entre los que destaca el de “Inmaculada Concepción” (museo del Prado); cuadro que el marqués regalaría a Felipe IV. Rubens alabó el juicio artístico del marqués de Leganés con estas palabras: Se puede contar entre los más grandes conocedores del arte de la pintura que hay en el mundo. La colección se completaba con un buen número de obras de los más afamados pintores flamencos de los siglos XV y XVI: Jan van Eyck, Roger van der Weyden, El Bosco, Patinar, Metsys, Mabuse, Antonio Moro y Quintin Massys.

También era muy importante la presencia de los artistas italianos en la colección, ya que contaba con obras de los principales pintores del Renacimiento, como Rafael, Veronés, Tiziano, Correggio, Palma el Viejo, Perugino, Andrea del Sarto, Giorgio di Castelfranco, Giorgione, los Bassano,... La serie de pintores italianos se completaba con un buen número de cuadros de autores pertenecientes al manierismo y al barroco italiano: Bronzino, Giovanni Battista Crespi, Lodovico Cigoli, Guido Reni, Francesco del Cairo, Gaudenzio Ferrari, Giovanna Garçoni, Paris Bordone, Rosso Florentino o Scipione Gaetano.

En comparación con la presencia de cuadros flamencos, las obras de la escuela española era mucho menos importante en el conjunto de la colección, pero de todas formas no faltaban cuadros de las mejores figuras de su época, incluyendo obras de Velázquez, José de Ribera, Juan van der Hamen, Francisco Collantes o Juan Fernández “el Labrador”. La serie española se completaba con cuadros de artistas de finales del siglo XVI, como Alonso Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Juan Fernández de Navarrete “el Mudo” o el Greco. Finalmente había un extenso complemento de retratos de familia, escudos de armas y paisajes de autores anónimos.

Esta magnífica colección de obras de arte se mantuvo prácticamente intacta durante los siglos XVII y XVIII. En la propia Casa de Leganés hasta 1711, año en el que muere el III marqués de Leganés sin descendencia directa. Tras esta muerte, el mayorazgo, el título y la colección de pinturas del marqués de Leganés pasaron a engrosar los bienes de la Casa de Altamira, donde la colección permaneció prácticamente indivisa hasta que la ruina económica de esta Casa nobiliaria a principios del siglo XIX, llevó a que gran parte de esta colección se subastara públicamente el almoneda en 1833; uno de los principales compradores fue el marqués de Salamanca, quien a su vez se vio obligado a subastar al menos otros cuarenta cuadros en París en 1867. De esta forma se produjo la dispersión absoluta de la colección ante la indiferencia de un estado español que entonces no alcanzó a comprender el expolio cultural que se estaba produciendo. Hoy sus cuadros identificados (ni de lejos lo están todos) aparecen diseminados por todo el mundo en los más importantes museos y en las mejores colecciones privadas de arte (Prado, Rubenshuis, Palacio de Viana, National Galery of Washington, Cerralbo, Castres, Museum of Fine Arts, Kaiser Friedrich, Royaux des Beaux-Arts de Belgique, Graphische Sammlung Albertina, Paul Getty, Várez-Fisa, Naseiro, marqueses de Ayamonte, Banco Central,...)

Algunas de las pinturas de la colección del marqués de Leganés que pueden verse en el museo del Prado

Son numerosas las obras pertenecientes al museo del Prado que en su momento formaron parte de la colección de pinturas del marqués de Leganés, muchas de las cuales no se encuentran en la exposición permanente del museo y esperan en sus depósitos una oportunidad para que puedan ser admiradas.


Como un pequeño botón de muestra en este artículo quiero presentar media docena de estos cuadros que integran la exposición permanente del museo y otro más que inexplicablemente se oculta ordinariamente a los visitantes. Me refiero a La Inmaculada Concepción de Rubens; sirva también este artículo como instancia a quien corresponda y pueda para que se incluya a ser posible en la exposición permanente del prado.
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Vieja mesándose los cabellos de Quintin Massys (¤ Lovaina, 1465; † Amberes, 1530), después de 1501, óleo, 55 cm x 40 cm [cat. Prado 3074; inventario marqués Leganés nº 33]

Se trata de la representación de una figura femenina de medio cuerpo que sobre un fondo negro aparece en una posición muy forzada y mesándose los cabellos. Sobre el valor simbólico de la obra se ha pensado que pueda tratarse de una alegoría sobre la Envidia o la Ira, que solían representarse con gestos grotescos y estrambóticos. Los estudios pictóricos que trataba de representar los gestos exagerados con escorzos casi imposibles fueron muy habituales en los pintores renacentistas.

Quintín Massys es el máximo exponente de la escuela de Amberes y fue un pintor que conoció y trató con Erasmo y Tomás Moro y puso el arte pictórico al servicio del humanismo.
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Federico Gonzaga, duque de Mantua de Tiziano Vecellio (¤ Pieve di Cadore, h. 1485; † Venecia, 1576), 1529, óleo sobre tabla, 125 cm x 99 cm, [cat. Prado 408; inventario marqués Leganés nº 14]

Es el retrato de Federico Gonzaga (1500-1540), duque de Mantua. El príncipe italiano aparece vestido con un elegante jubón de seda azul, y se destaca en la composición el rosario que le cuelga del pecho y el perro maltés que acaricia con la mano derecha mientras con la izquierda sujeta la espada. Todos estos elementos no se deben al azar, sino que obedecen a una simbología muy concreta: se trata de un cuadro destinado a copiarse y distribuirse por las cortes europeas para buscar esposa; el perro significa la fidelidad conyugal y el rosario el arrepentimiento de la vida disoluta que había llevado. Toda una declaración de intenciones.

Tiziano es uno de los más versátiles pintores del renacimiento italiano y destacó por la maestría en el uso del color, siempre luminoso y radiante.
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Acto de devoción de Rodolfo I de Habsburgo de Pedro Pablo Rubens (¤ Siegen, 1577; † Amberes, 1640) y Jan Wildens (¤ Amberes, 1586; † Amberes, 1653), antes de 1630, óleo, 198 cm x 283 cm, [cat. Prado 1645; inventario marqués Leganés nº 105]

La escena narra un episodio de la vida de Rodolfo I, fundador de la dinastía de los Habsburgo.

Según la tradición familiar Rodolfo estaba de caza con su escudero, Regulo de Kyburg, cuando se encontró con un sacerdote y un sacristán que llevaban la eucaristía a un moribundo. Ni corto ni perezoso, Rodolfo cedió sus cabalgaduras a los religiosos para que acudieran prestos a salvar el alma del moribundo, demostrando así su devoción por el sagrado sacramento. Es curioso que lo que no pasa de una anécdota, para los Austrias fuera un hecho clave para su bagaje familiar y dinástico. El paisaje es obra de Wildens y las figuras de Rubens.

Jan Wildens era un pintor flamenco que trabajó en el taller de Rubens, especializándose en la representación de coloridos y equilibrado paisajes, como el de esta obra.
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La visión de San Huberto de Rubens y Jan Brueghel 'el Viejo' (¤ Bruselas, 1568; † Amberes, 1625), entre 1615-1620, óleo sobre tabla, 63 cm x 100 cm, [cat. Prado 1411; inventario marqués Leganés nº 38]

La escena narra el momento de la conversión de san Huberto. El santo se encontró a un magnífico ejemplar de ciervo cuando participaba en una batida de caza. Justo cuando se disponía a asaetarle contempló la aparición de una cruz entre las astas del animal, momento en el que se produjo su conversión al cristianismo. Este santo vivió en Lieja, en los Países Bajos, y su conversión fue ampliamente representada por los pintores flamencos.

El cuadro es fruto de la colaboración entre Rubens y Brueghel; de la mano del primero son los personajes del santo y el magnífico caballo y del segundo el esplendió paisaje que enmarca la escena.

Jan Brueghel 'el Viejo' fue un prolífico pintor flamenco que se especializó en naturalezas muertas, paisajes y marcos de flores; género muy apreciado por el gusto de la época.
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La muerte de Séneca de Rubens, 1636, óleo, 184 cm x 155 cm, [cat. Prado 3048; inventario marqués Leganés nº 882]

El pintor nos presenta al anciano filósofo desnudo, introduciendo los pies en una bacía, donde parece esperar su muerte. Tras él vemos a un anciano abriéndose las venas (lo mismo que hará el filósofo por orden de Nerón) y un joven tomando nota de las últimas palabras del sabio, acompañado de dos soldados que contemplan la escena.

De este cuadro hay que significar que no existen referencias ambientales, pues las figuras ocupan todo el espacio compositivo, surgiendo a la luz de la absoluta oscuridad, lo que aporta una sensación de ahogo y de angustia que aumenta el dramatismo de la escena. Sensación que se agrava con los escorzos de los personajes, en particular el del mismo Séneca que parece agacharse para entrar en el cuadro. Muchos críticos han querido ver en este cuadro un homenaje de Rubens a Miguel Ángel en la figura del filósofo y a Caravaggio en el uso del contraluz.

Parece que se trata de una obra del taller de Rubens, si bien no existe consenso sobre las partes que fueron pintadas por el genial pintor; tan sólo hay acuerdo en atribuirle la cabeza del filósofo, mientras que el resto está en discusión

Rubens se considera como el representante más genuino y completo del estilo barroco en la pintura de Europa del Norte. Su influencia en la pintura europea fue muy grande gracias a su amplia producción y a la difusión que tuvo su obra por el uso del grabado.
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Retrato de enano de Juan van der Hamen y León (¤ Madrid, 1596; † Madrid, 1631), hacia 1616, óleo, 122 cm x 87 cm, [cat. Prado 7065; inventario marqués Leganés nº 541]

El cuadro es de un enano ricamente vestido y armado, que sostiene un bastón de mando en la mano derecha. Este atributo de poder militar solo al alcance de los capitanes generales, no correspondía al retratado. Con seguridad se trata de uno de los bufones que pululaban por la Corte de Felipe IV, a quienes se les vestía con lujo y ostentación al modo de grandes personajes.

En el inventario del marqués de Leganés se le nombra como retrato del “enano del conde de Olivares”, denominación que posiblemente se debía al parecido con el valido del rey. El cuadro formaba parte de una serie de ocho retratos de bufones muy conocidos de la Corte (dos de ellos pintados por Velázquez, según el inventario) que se ubicaban en la casa de campo que el marqués tenía en Leganés. Se trata de un retrato de una factura extraordinaria en el que destaca el delicado detallismo con el que está tratado el terno y especialmente la fuerza expresiva del retratado.

Juan van der Hamen es un pintor español de origen flamenco que es conocido sobre todo como un excelente pintor de bodegones, aunque también realizó pintura religiosa y retratos, como este, de gran calidad.
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La inmaculada Concepción de Rubens, entre 1628 y 1629, óleo, 198 cm x 134 cm, [cat. Prado 1627]

Se trata de uno de las mejores representaciones de la Virgen, que viste una túnica roja bajo un manto azul. Siguiendo la iconografía clásica de este tipo de representación católica, la Virgen se representa coronada de estrellas y pisando la serpiente que porta la manzana del Pecado, significando la victoria de la madre de Dios sobre le pecado original. Este triunfo también se representa en las palmas y laureles que portan los ángeles que la acompañan. El arrebato de los ropajes deja entrever una composición muy “escultórica” que resalta las formas y los volúmenes del cuerpo de la Virgen.

Este cuadro pintado durante la estancia del pintor en Madrid en 1628, refleja las características del más puro estilo de Rubens, combinando el dinamismo compositivo propio del barroco con el ideal de belleza sereno y clásico que refleja el rostro de la Virgen.

El cuadro está pintado para el marqués de Leganés, quien, a buen seguro que con dolor, se lo regala a Felipe IV, quien lo destinó al oratorio del monasterio de El Escorial. Debido a un añadido que se hizo al original que modificó sus dimensiones, durante muchos años la Inmaculada de Rubens estuvo “perdida”, mientras que en los inventarios de las colecciones reales el cuadro pasó por ser obra de Erasmus Quellinus. Fue Matías Díaz Padrón, en 1966, quien desentramó el equívoco y el cuadro recupero su autoría verdadera.

Sin ningún género de dudas, se trata de una obra de arte de primerísimo orden que merece formar parte de la colección permanente del Prado junto al resto de las obras maestras del autor.

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Bibliografía

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  • SÁNCHEZ BELÉN, Juan Antonio. Los Austrias Menores. La Monarquía española en el siglo XVII. En Historia 16, serie Historia de España, nº 16, 1996.

  • TOMÁS y VALIENTE, Francisco. El poder político, validos y aristócratas, en Nobleza y Sociedad en la España Moderna. Oviedo: Nóbel, 1996.

  • Trésor de l'Art Belge en XVII.e siécle. Memorial de l'Exposition d'Art Ancien a Bruxelles en 1910. Bruselas: S.E. Buschmann, 1912-1913.

  • VOLK, Mary Crawford. New Light on a Seventeenth Century Collector: The Marquis of Leganés. En The Art Bulletin, Nueva York, 1980.


URL

Museo del Prado: http://www.museodelprado.es/bienvenido/

Biblioteca Nacional de Madrid: http://www.bne.es/

Ministerio de Cultura, museos: http://www.mcu.es/museos/index.html

La Ciudad de la Pintura: http://pintura.aut.org/

Wikipedia: http://www.wikipedia.org/

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Artículo publicado por el autor en el número 2 de la Revista Cultural EL ZOCO.

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. La Colección de Pinturas del I Marqués de Leganés.http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/12/07/la-coleccion-de-pinturas-del-i-marques-de-leganes/. 2009.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Reunión del Estado Mayor franquista. Leganés a 23 de noviembre de 1936

Evacuación
Evacuación de la población civil

La rebelión del 18 de julio de 1936 de buena parte de los militares durante la II República hundió a nuestro país en una larga guerra civil. Muchos historiadores, ensayistas, políticos, militares,... se han preguntado por las razones que llevaron a esta asonada militar a convertirse en una guerra tan larga y destructiva. Hoy por hoy no existe una explicación que satisfaga a la mayoría de los estudiosos de este periodo. Sería pretencioso por mi parte pretender encontrarla en este artículo, pero si quiero recordar que fue en Leganés donde se manifestó por primera vez la renuncia franquista a tomar Madrid como primer objetivo militar; lo que originó la extensión en el tiempo y en el espacio de la guerra.

Desde que las tropas rebeldes del ejército de África pisan tierra peninsular, comienza un acelerado avance en dirección a Madrid por la ruta extremeña, más segura que la andaluza al contar con el apoyo de Portugal. En su avance, las columnas de regulares y de la legión al mando del falangista Yagüe, apenas encuentran resistencia; y allí donde la hubo, en Badajoz, se saldó con una terrible y brutal represión. De esta forma, el 21 de septiembre Franco se encontraba en Maqueda, a 75 km de la Puerta del Sol. En ese momento Franco adopta una de las decisiones más controvertidas de toda la guerra: detener el avance hacía Madrid y acudir al socorro de los rebeldes sitiados en el Alcázar de Toledo. Hasta ese momento el golpe se regía por los principios “clásicos” de las asonadas militares: golpe militar, suma de adhesiones; conquista de Madrid; control político y administrativo del Estado; cambio de régimen.

¿Qué pasó para que Franco tomara esa decisión tan sorprendente? Incluso Yagüe, el general que había dirigido las tropas africanas y que siempre se destacó por su fidelidad a Franco, se muestra contrario a esa decisión, porque piensa que Madrid era un objetivo asequible en ese momento. Esto le costará perder el mando en la vanguardia de las columnas “africanas” del ejército rebelde, que pasara al general Varela, y verse relegado a funciones menores en retaguardia. Han sido muchas las explicaciones que se han dado a este cambio de rumbo, pero no hay que olvidar que el 21 de septiembre, en Salamanca, la Junta Militar rebelde decide a propuesta de Kinderlan y de Mola nombrar a Franco jefe de estado, jefe del gobierno y “generalísimo” de los ejércitos. Ahora bien esta propuesta no cuenta con el consenso de toda la cúpula militar rebelde, pues Cabanellas se opone. Además, en principio, el nombramiento tiene plazo de caducidad: hasta el final de la guerra.

Esta coletilla no gustó nada a Franco y exigió su eliminación. Y la mejor forma de presionar era jugar con la mejor carta con la que contaban las tropas rebeldes: las columnas “africanas” retrasarían el asalto a Madrid.Madrid estaba verde aún para los intereses personales de Francoy con el apoyo de Italia y Alemania, la capital acabaría madurando más tarde o más temprano.

El primero de octubre, Franco toma posesión de su cargo como jefe de estado de la España rebelde sin condicionantes y con el apoyo de Alemania e Italia. Inmediatamente, el 6 de octubre, anuncia la ofensiva contra Madrid y el 19 se ordena el ataque (a vísperas de la celebración del II Consejo Nacional de Falange). En este mes, las tropas leales y gubernamentales pudieron reorganizarse y presentar cara a las tropas rebeldes que no pudieron unir y coordinar las columnas “africanas” de Varela con las del “norte” de Varela.

Las columnas de Varela avanzaron rápidamente y el 4 de noviembre entran en Leganés, Getafe (con su aeródromo) y Alcorcón. La línea de fortificaciones y búnkeres que se extendía entre Fuenlabrada y Leganés no supusieron ningún obstáculo para los rebeldes. Para ese día muchos vecinos de Leganés se encontraban ya refugiados en Madrid huyendo del terror y el pánico que provocaba el avance de los soldados y mercenarios de Franco. Por el otro lado Mola está batallando en la Casa de Campo. Con las tropas instaladas en los alrededores de Madrid, el día 6, Franco lanza una proclama a los madrileños invitándoles a la rendición. Ese mismo día, el gobierno republicano se retira a Valencia y el general Miaja se hace cargo de la defensa de Madrid. Todo parecía perdido, pero la heroica defensa de la capital detiene la ofensiva rebelde a pesar de los bombardeos de la aviación alemana de la Legión Cóndor.

En esta situación, de nuevo un evento político se cruza en la ofensiva rebelde. El 21 de noviembre se celebra el III Consejo Nacional de la Falange, el de la unificación de todas las fuerzas políticas que apoyaron el alzamiento rebelde. El líder de la Falange había sido fusilado el día anterior: Franco era ya el indiscutido y único líder, tanto en su vertiente política como en la militar.

Evacuación de la población civil en Leganés

Así, el 23 de noviembre, una vez que todo estaba atado y bien atado para sus intereses políticos,Franco acudió al frente de Madrid por primera vez desde que fuera nombrado Jefe del Estado. Franco, acompañado de su jefe de estado mayor, Martín Moreno, viajó desde Salamanca a Leganés para mantener una reunión a la que asistieron los generales Mola, Saliquet, Varela y sus respectivos estados mayores, y que se celebró en el puesto de mando que Varela había instalado en Leganés, en una de las casas de la actual plaza de España. En esta reunión se decidió suspender la ofensiva de Madrid y centrarse en otros objetivos militares. Veintinueve meses más tarde los rebeldes lograron que Madrid se rindiera (nunca fue conquistada) por medio del engaño y la traición.

¿Fue el primer contrapié serio de Franco en la guerra?, o ¿se optó por otro modelo de guerra?

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Reunión del Estado Mayor franquista. Leganés a 23 de noviembre de 1936.http://franciscoarroyo.blogspot.com/2009/11/reunion-del-estado-mayor-franquista.html. 2009

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 7 Ver publicación

Fotografías del Fondo del Archivo Rojo del Ministerio de Cultura.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Piramidología

Sobre las pirámides de Egipto se han escrito toneladas ingentes de tonterías y sandeces. De eso creo que todos somos plenamente conscientes; lo curioso, y bastante desconocido, es que este fenómeno tiene su origen en unas investigaciones de Charles Piazzi Smyth: astrónomo escocés (nacido en Nápoles, pero los escoceses ya se sabe… son como los de Bilbao y nacen donde les da la gana), científico del siglo XIX que llegó a ser Astrónomo Real de Escocia y profesor de Astronomía en la Universidad de Edimburgo.

Sus investigaciones las desarrolló en el observatorio de Calton Hill, con sede en la capital escocesa, y son destacables sus trabajos sobre la aurora polar, el espectro solar o la irradiación de la Luna. Pero quiero resaltar las observaciones astronómicas que hizo en las islas Canarias,

siendo uno de los pioneros en señalar las ventajas de la observación directa en cielos con atmósferas libres. En gran parte los observatorios del Teide, en Tenerife, y el del Roque de los Muchachos, en La Palma, deben su importancia actual a las conclusiones de sus investigaciones -financiadas por el Almirantazgo Británico y la Sociedad Real para el Avance de la Ciencia Natural de Londres.

Pues bien, este buen señor, que presenta un currículum vítae más que envidiable y que obtuvo importantes premios y reconocimientos científicos en su vida, la lió parda con el tema de las grandes pirámides de Egipto. Al calor de la obra de John Taylor La Gran Pirámide: ¿Por qué fue construida? ¿Quién la construyó?, Smyth viajó a Egipto con la intención de medir con precisión la grandes pirámides de la IV dinastía y en especial la Gran Pirámide de Keops. Su objetivo era fijar con exactitud las dimensiones de las pirámides: altura, orientación, inclinación, localización, etc., incluso realizó fotografías del interior de la misma con una novedosa técnica.

Sus investigaciones y conclusiones fueron publicadas en varios libros (entre otros: Nuestra herencia en la Gran Pirámide, publicado en 1864, y Vida y trabajo en la Gran Pirámide, en 1867) y en ellos se aprecia la fascinación que en su espíritu academicista debió producir que las medidas de la pirámide y sus interrelaciones derivaban en magnitudes planetarias e incluso astronómicas. Así, encontró que en esas relaciones y equivalencias se descubría el radio terrestre, la distancia entre la tierra y el Sol y la Luna, el número Л,... A partir de ahí pareció entrar en proceso febril y extrapolando toda la información llega a establecer patrones universales de medida: la pulgada piramidal, el sagrado codo, etc. Esto le lleva a concluir que la Gran Pirámide es obra inspirada directamente por Dios a los arquitectos y constructores, y en ella se encierran los principios básicos de la existencia y esconde en sus dimensiones un código divino que tras su correcta interpretación permitiría descubrir lo que nos tiene reservado el futuro. Evidentemente sólo el Dios de los cristianos (el único para él) pudo inspirar esa gran obra, esto le lleva a identificar a los hicsos con los hebreos y a afirmar que fueron ellos, con San Melquisedec como arquitecto, los constructores de la maravilla.

Lo cierto es que sus conclusiones pronto fueron puestas en evidencia y denostadas por los egiptólogos a partir de constatar la falta de rigor de las mismas; empezando por la identificación de los hicsos con los hebreos (algo absolutamente imposible) y terminando por los errores de bulto en las mediciones.

William Matthew Flinders Petrie, que llegó a ocupar la cátedra de Arqueología y Filología Egipcia de la Universidad College de Londres, era un admirador de Smyth, y fruto de esa devoción acudió a Egipto en 1880. Muy pronto se dio cuenta de que las conclusiones de Smyth eran totalmente desacertadas, debido, entre otras cosas, a que se basaban en mediciones erróneas. Tras una revisión exhaustiva, Petrie volvió a dimensionar “definitivamente” las pirámides poniendo en evidencia los yerros anteriores. Su meticuloso trabajo se publicó en 1883 en el libro Las pirámides y templos de Gizeh.

Las dimensiones de la Gran Pirámide según Petrie son:

· Altura original: 146,61 m (actual: 136,86 m)

· Pendiente media: 51º 50' 35"

· Longitud del lado N: 230,364 m

· Longitud del lado E: 230,319 m

· Longitud del lado S: 230,365 m

· Longitud del lado O: 230,342 m

· Longitud Media: 230,347 m

· Desviaciones máximas sobre la media: ¡-0,028 m y +0,018!

A partir de aquí, dentro de la egiptología las teorías de Charles P. Smyth quedaron totalmente desprestigiadas. Pero no ocurrió lo mismo con la “seudoegiptología”; fue como abrir la caja de Pandora. Las investigaciones de Smyth dieron lugar a infinidad de especulaciones a cada cual más extravagante: que si fueron los atlantes los constructores; que se deben a la mano (o lo que sea) de extraterrestres; poderes mágicos; curativos; agujas de energía; bases interplanetarias; etc. etc. etc.; un empezar y no parar. Incluso con el tiempo se ha conformado una curiosa “especialidad”: la piramidalogía. El negocio en torno a esta visión fantasiosa y esotérica de las pirámides egipcias (que se extiende ya a otras pirámides del mundo) es impresionante, y no dejan de publicarse libros, revistas, panfletos, documentales,... que se mezclan con los estudios científicos en un batiburrillo caótico.

A lo largo de la Historia todos los visitantes y viajeros se han preguntado por estas magníficas construcciones y todos han querido ver algo más que una tumba. Heródoto llega a afirmar que Keops estaba poseído por La Pirámide y que llegó a prostituir a su propia hija para recaudar fondos para la construcción; los árabes buscaron tesoros; en el siglo XVII osados exploradores se adentraron por sus angostos pasadizos; y así hasta nuestros días. Las pirámides ocultan todavía muchos secretos; sin ir muy lejos, se conoce la ubicación de otro barco solar aún por excavar y armar; lo mismo se puede decir de los canales de ventilación que se llaman así por ser esa su función actual, pero no la originaria, que se desconoce. Algo parecido pasa con la forma de su planta, que no es cuadrada contra lo que pueda pensarse, sino de estrella de cuatro puntas, merced a la ligerísima inclinación que hacia el interior presenta cada uno de sus lados; produciendo un interesante efecto lumínico en los amaneceres y en los ocasos de los equinoccios gracias a la orientación cardinal de cada una de sus aristas: durante unos minutos, una mitad de los lados Este y Oeste aparece en umbría, y la otra mitad en solana.

Su sistema de construcción sigue siendo un secreto, sin que las teorías presentadas convenzan plenamente a la comunidad científica. En el último trabajo sobre este tema (2007), el arquitecto francés Jean-Pierre Houdin lanza la teoría de que se utilizaron rampas frontales y externas hasta alcanzar la altura de 45 metros y para el resto se empleó un rampa en espiral por dentro de la propia pirámide, asegurando que los túneles interiores deben estar ahí todavía. El Consejo Superior de Antigüedades Egipcias no ha dado permiso para iniciar excavaciones en el interior de la pirámide, con lo cual una nueva hipótesis queda sin verificar; más leña al fuego.


De las siete maravillas del Mundo Antiguo la pirámide de Keops es la única que queda y curiosamente es la primera que se realizó; pues el primer misterio es saber cómo una sociedad que hacía unos cinco siglos estaba aún en la edad de piedra pudo levantar este obra en 20 años allá por el 2570 a. n. e., demostrando unos conocimientos matemáticos, astronómicos y técnicos en general verdaderamente asombrosos. Si bien, hasta llegar a la perfección de las pirámides de Gizeh, los egipcios hicieron varias pruebas, destacando la pirámide escalonada de Zoser y la romboidal de Dahshur.

Pero la monumentalidad de la Gran Pirámide escapa a todo entendimiento; sirva, a modo de botón de muestra, que hasta que no se terminó la Iglesia de San Nicolás en Hamburgo en 1874 la tumba de Keops fue el edifico más alto del mundo. ¡Ojo al dato!: 4444 años después. ¡Cuatro cuatros!, ¡será por números cabalísticos! Y este dato no lo he visto por ahí publicado, como lo pille un “brujístico” saca un coleccionable.

[Para Sandra, con mi deseo de que vuelvas a Egipto y de que yo te acompañe]

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Piramidalogía. (http://franciscoarroyo.blogspot.com/2009/10/piramidologia.html). 2009

Enlaces:

Para ver la explicación de la teoría de las rampas interiores de Pierre Houdin con un espectacular gráfico en 3D y en español [Para verlo hay que bajarse el programa 3dvia player]:

[http://khufu.3ds.com/introduction/revealed/]

Puedes encontrar este video con mucha menos calidad en you tube:

How the Khufu Eqyptian Pyramid Was Built 1: [http://www.youtube.com/watch?v=Mg9mbTbNmlk]

How the Khufu Eqyptian Pyramid Was Built 2: [http://www.youtube.com/watch?v=yzqT9bNjwW4]

(OGH23H)