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miércoles, 13 de octubre de 2010

Doña Urraca, primera reina de Castilla. Una mujer maltratada.

La reina Urraca de León y de Castilla fue la primera mujer que ejerció de forma efectiva el papel de reina “propietaria” en España (entendiendo España como el territorio ocupado por los distintos reinos cristianos ibéricos durante la Edad Media, de la misma forma que entendieron este concepto los que vivieron esa época), y se trata de un personaje verdaderamente insólito en la Historia del medioevo hispánico, por su condición femenina y por la incidencia que tuvo en los hechos históricos de su época como por las controversias que su persona ha generado después. Sufrió el maltrato físico y psíquico de su marido e incluso de sus súbditos, pero demostró también una fuerza y una determinación indomable que la llevo a ser de nuevo maltratada por al Historia.

En purita verdad no fue la primera, pues su abuela Sancha fue reina “consorte” de Castilla (merced a su matrimonio con el segundo hijo del rey Sancho de Navarra: Fernando, a quien el rey navarro le dio como dote el condado de Castilla, que pertenecía a su mujer la condesa Muniadona Sánchez, y los territorios usurpados al reino de León entre el Pisuerga y el Cea, con el título de reino de Castilla, convirtiéndose así, en 1032, en los primeros reyes castellanos), y además reina “propietaria” de León tras la muerte sin descendencia de su hermano, el rey Bermudo III (guerreando con Fernando I de Castilla, precisamente). Pero no llegó a ejercer de forma efectiva el reinado ya que fue su marido Fernando I el ungido y coronado como rey de León en 1038. Con este pequeño botón queda claro el monumental lío existente entre las familias reinantes de León, Castilla y Navarra, y, a través de esta última, también con Aragón.

Pero esto es baladí con el guirigay que se monta unos años después tras la,… Pero volvamos al tajo y a nuestra Urraca. Contaba nuestra reina entre sus bisabuelos con un rey de Navarra, un rey de Aragón, una condesa de Castilla y un… ¡rey de Francia! Por pedigrí que no falte y teniendo como modelo a su padre, Alfonso VI, no debían faltarle ni mala leche ni una libido desenfrenada. Baste recordar que entre otras lindezas su padre tuvo cinco esposas legales (Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Isabel de Francia, Berta de Toscana y Beatriz de Este), otra que no se sabe muy bien si fue concubina o esposa legal (Zayda, hija del rey moro de Sevilla, llamada Isabel tras el bautismo) y un número incierto de amantes entre al que destaca Jimena Núñez, (eso sin contar los escarceos de un solo día que en su vida tan azarosa no debieron ser pocos); y respecto a la mala leche tan sólo recordar que fue acusado por las lenguas de doble filo de instigar la muerte de su propio hermano (Sancho II de Castilla) para hacerse con el reino castellano.

Con estos orígenes no es de extrañar el apodo con el que pasó a la posteridad: Urraca “La Temeraria”. Como veremos la historiografía tradicional, haciendo gala de su vena más misógina, nos ha presentado su figura como modelo de lo que no debía ser una mujer, incluso se la reconocen “meritos” que serían de alabar en un hombre pero reprochables absolutamente en una mujer. Las mujeres, como hijas de Eva, encarnaban la debilidad y la concupiscencia y las hacían inferiores al varón y necesariamente estar unidas a ellos para atenuar su apetito interior. Pero esta visión tan machista es a todas luces parcial y no debió corresponderse fielmente a la realidad, dando lugar a una figura histórica muy controvertida.


En la edad media la mujer estaba lastrada por el tópico de la debilidad y la dependencia del hombre, por eso siempre atrajo la atención la habilidad, el carácter y la determinación de la reina Urraca. Seguramente su personalidad y las circunstancias históricas del momento favorecieron a que fuera el eje de innumerables intrigas políticas y dinásticas, todas ellas cargadas de traición, amor, pasión, engaño,... Era esta mujer hija primogénita de Alfonso VI de Castilla y de Constanza de Borgoña y debió nacer en León allá por el año 1081. Contrajo matrimonio en primeras nupcias (con apenas doce años) con el conde Raimundo de Borgoña de quien nacería el futuro Alfonso VII en 1105.

Urraca se convierte en la única heredera a los tronos de León y de Castilla tras la muerte de su hermanastro Sancho en la batalla de Uclés en 1108. La ocasión la solemniza Alfonso VI en Toledo poco antes de morir cuando convoca una Curia en esta ciudad para proclamar a su hija como sucesora. Urraca jura en el Alcázar de Toledo sus deberes y obligaciones como futura Reina de Castilla y León.

Urraca era viuda desde hacía un año y en consecuencia quiso su padre casarla con el monarca aragonés Alfonso el Batallador, intentando vanamente con un marido foráneo evitar disputas ente leoneses y castellanos y garantizar la defensa de sus reinos de la amenaza almorávide. Las bodas tuvieron lugar en Monzón de Campos en 1109 con la decidida oposición de la nobleza castellana y de ella misma que llegaría a decir:

Me vi forzada a seguir la disposición y arbitrio de los grandes, casándome con el cruento, fantástico y tirano rey de Aragón. El cual, no sólo me deshonraba con torpes palabras sino que muchas veces mi rostro fue manchado por sus sucias manos y golpeado por su pie.


Desde el mismo momento que Urraca accede al trono demuestra una voluntad férrea en conservar para sí y para su dinastía los reinos heredados de su padre. Y al poco tiempo la discordia por las disputas territoriales rompió su matrimonio que dio origen a continuos enfrentamientos entre castellanos, leoneses y aragoneses. Las capitulaciones preveían que todos los reinos del matrimonio pasarían al heredero común, lo que dejaba fuera de la sucesión de León y de Castilla a Alfonso Raimúndez (hijo de Urraca y futuro Alfonso VII como ya he señalado) que merced a la dote de su madre era el conde de Galicia. Esto supuso una seria oposición de los prelados gallegos encabezados por el obispo Gelmírez que no querían perder los privilegios obtenidos y de otros nobles que buscaban la formación de un reino independiente en Galicia en favor del hijo de Urraca. Esta primera revuelta fue aplacada con furia por el Batallador.

Por otro lado, el rey aragonés no podía entender como la reina, que tenía dos hijos de su anterior matrimonio, aún no había engendrado uno suyo, que acapararía los reinos castellano y aragonés y se convertiría en el rey más poderoso de la península. Y este pensamiento le consume. Además, las discrepancias afloraban por doquier; se cuenta que Urraca liberó en Huesca a un buen número de nobles árabes que Alfonso de Aragón tenía como rehenes sin consentimiento de su marido. La violenta reacción del aragonés no tarda en llegar y después de maltratar furiosamente a la reina, llegando incluso a pegarla una paliza él mismo, la manda encerrar en la torre del castillo de El Castellar, de donde puede huir refugiándose finalmente en Burgos.

Estamos ante una guerra civil abierta en la cual, en general, baja nobleza castellana y leonesa apoyaba al monarca aragonés, mientras la alta nobleza y los prelados a la reina castellana y al frente el conde de Candespina, Gómez González, y el arzobispo de Toledo, Bernardo de Sédirac. El Batallador penetró con un potente ejército en Castilla y tomó importantes ciudades leonesas y castellanas: Palencia, Burgos, Osma, Orense, Toledo, donde depuso al arzobispo, y Sahagún, donde la reina estaba escondida en un convento que es saqueado por el aragonés.

Al final, Urraca pudo refugiarse y hacerse fuerte en el castillo segoviano de Candespina, propiedad del conde Gómez González, desde donde la reina recabará todos los apoyos posibles, llegando a entrevistarse con Jimena Díaz, la viuda del héroe castellano por excelencia: El Cid. Tras una corta estancia en Toledo, Alfonso de Aragón dirigió su ejército hacia el cuartel general de la reina Urraca en Segovia produciéndose una cruenta batalla el dos de abril de 1111 en Candespina, en la cual los aragoneses infligieron una severa derrota a las tropas fieles a Urraca. Hay que señalar que en esta ocasión el Batallador estuvo apoyado por los condes de Portugal, nada más y nada menos que la propia hermana de Urraca: Teresa que pretendía, y al final lograría, la independencia de Portugal. Por si faltaba algo que liara más la madeja.

Tras este suceso se produjo una sorprendente reconciliación entre Urraca y Alfonso en Carrión, en la cual los condes portugueses tienen que renunciar a sus elevadas pretensiones (pedían en pago de su ayuda nada más y nada menos que el reino de Toledo). Parece ser que esta reconciliación fue meramente circunstancial, pues apenas unos meses más tarde, la reina que no se fiaba en absoluto de su marido, decidió apoyar los movimientos secesionistas de Galicia en favor de su hijo Alfonso Raimúndez que es coronado (con siete añitos) como rey de Galicia en septiembre de ese mismo año. El Batallador comienza una nueva campaña de castigo contra Urraca que con treguas y hostilidades durara hasta 1114.

Un año antes se había producido la que sería la última “reconciliación” entre Alfonso y Urraca, que según cuentan las crónicas se vino al traste por la ingerencia de Teresa (recordemos: condesa de Portugal y hermana de Urraca) que malmetió al rey con la inventada conjura de que su hermana pretendía envenenarle. En estas, Alfonso de Aragón decide abandonar sus aspiraciones territoriales y pedir la nulidad de su matrimonio (a lo que se había negado hasta entonces) y repudiar a Urraca, lo que consigue en el Concilio de Palencia de ese año merced a una dispensa del papa Pascual II.

Parecería que una vez superado este infausto matrimonio la cosa se sosegaría, pero para nada. Urraca, una vez liberada de la atadura matrimonial, decidió reinar en solitario si bien no le faltaron amantes, entre los que hay que destacar a su privado el conde Pedro González de Lara de quien tuvo dos hijos. Según cuentan las crónicas, Urraca quiso casarse con este conde pero fueron los nobles y ricos hombres castellanos los que impidieron el matrimonio.

En el mundillo político la cosa tampoco fue bien: enfrentada a Portugal, Navarra y Aragón; con los musulmanes aprestados en la frontera del Tajo; con los grupos burgueses y de la baja nobleza de sus reinos apoyando, en algunos casos abiertamente, a Alfonso de Aragón; y con la enemistades que generaba su privado Pedro de Lara, la situación era poco esperanzadora. Pero lo peor estaba por venir aún de Galicia. Tras haber apoyado la independencia de este condado en la figura de su hijo Alfonso, la reina quiso apartarlo de la influencia de la nobleza y del clero gallego. A tal fin, en 1115 puso cerco militar a la ciudad de Santiago de Compostela. Diego Gelmírez, obispo de Santiago, y el levantisco Pedro Froilaz, conde de Traba, pactan una rendición con Urraca y durante la entrevista que mantienen se produce uno de los hechos más sorprendentes de la Historia de España y que aún hoy nos deja estupefactos.

Durante la reunión en el palacio obispal se produce una revuelta popular y la población se amotina. La reina se ve sorprendida por la turba y fue golpeada y humillada sin piedad, hasta que fue arrojada desnuda a un barrizal donde fue vejada y hasta dicen que con algún conato de lapidación.

Así lo cuenta Jerónimo de Zurita:

La cogen y arrojándola al suelo en un lodazal, arrebatándolos como lobos, hacen jirones sus vestidos, hasta tal punto que los pechos abajo quedó en el suelo con el cuerpo vergonzosamente desnudo y a la vista de todos. Llegó el obispo donde yacía la reina en el fango, pisoteada por las turbas de los agresores y viéndola tan feamente desnuda y postrada, transido de dolor, pasó de largo.


Y así Enrique Flórez:

Ya no se tenía respeto a nada. No le valió a la iglesia del Apóstol su sagrado. Pusiéronla fuego. Y viendo arder el templo, ¿qué seguridad esperarían la reina y el prelado? Saliéronse del palacio. Refugiáronse a la fuerza en una torre. Saquearon el palacio los tumultuados. Atreviéronse a dar contra la torre donde estaban la reina y el prelado. Ciegos ya, clamaban descubiertamente por su muerte. Ponen fuego a la torre. Dispónense los sitiados a morir. El obispo confesó a la reina y compañeros. No hubo más racionalidad en el monstruo de la sedición, que permitir que saliese la reina. Salió esta obligada por el prelado, y recibida seguridad sólo la halló en la vida. Perdiéronla el respeto. Arrojáronla en el suelo. Y en semejante desorden se debe extrañar más lo que no hicieron.


A pesar de lo crítico de la situación la reina pudo huir y salvar milagrosamente la vida. La ciudad pagaría caro este atrevimiento, pues una vez al mando del ejército sitiador tomó la ciudad al asalto y desencadenó una feroz represión. De cualquier forma sus enfrentamientos con los partidarios del conde de Traba no cesaron hasta su muerte, a pesar de que en 1117 firmó el pacto de Tambre que convertía a su hijo Alfonso Raimúndez en rey de Toledo (fue coronado en 1118) y de Galicia, y garantizaba su sucesión en los reinos de León y de Castilla (lo que sucedió en 1126). Tampoco cesaron los enfrentamientos con el rey aragonés con resultados dispares, pues si bien Urraca tuvo que ceder en 1122 varias localidades castellanas y renunciar a sus derechos sobre la taifa de Zaragoza a cambio de la renuncia de El Batallador al trono castellano leonés, pudo en 1124 reconquistar Sigüenza parando definitivamente la expansión aragonesa en Castilla, de igual forma que algunos años antes, con la recuperación de Zamora, replegó las ambiciones de su hermana Teresa de Portugal.

La reina Urraca murió de parto (de un tercer hijo del conde Pedro González de Lara) a los 45 años de edad en el castillo de Saldaña (Palencia), el 8 de marzo de 1126. Por expreso deseo suyo fue enterrada en el panteón real de San Isidro en León.

A lo largo de toda su vida intentó hacerse respetar por sus súbditos y se dice que cuando se sentía desobedecida gritaba: "¡El rey soy yo!". Llegó a titularse Totius Hispaniae Regina (Reina de Toda España) en consonancia con el titulo imperial que lució su marido hasta la anulación matrimonial: Alfonsus Gratia Dei Imperator de Leone et Totius Hispaniae Rex. Lo cierto es que de haber prosperado esta unión dinástica hubiera supuesto la unificación en un solo rey todos los reinos cristianos de España (incluido Portugal que no alcanzaría su independencia de “iure” hasta 1143).

La figura de Doña Urraca no ha sido bien tratada ni por la historia ni por la literatura. Las múltiples luchas entre Urraca y sus familiares (esposo, hermana, hijo), con los nobles, con el clero,... fueron el contexto idóneo para conformar la visión tan negativa que hemos recibido de esta reina de Castilla y de León a través de unas fuentes históricas, principalmente la Historia Compostelana y la Crónica de Sahagún, muy parciales. Descrita como una mujer ambiciosa y sin moral, al igual que otras figuras malditas de la historia de Castilla como Pedro I El Cruel, la vida y la personalidad de la reina doña Urraca está sometida desde hace algún tiempo a una profunda revisión historiográfica.

Referencias en la red:

© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Doña Urraca, primera reina de Castilla. Una mujer maltratada http://elartedelahistoria.wordpress.com. 2010

(OGH29H)

lunes, 24 de mayo de 2010

Los primeros años de la Casa de Locos de Leganés

La Casa de Dementes de Santa Isabel se inauguró en el mes de diciembre de 1851 al amparo de la Ley de Beneficencia de 1849. Con esta institución sanitaria se pretendía dotar a la capital de España de un centro de acogida de locos, del cual carecía, y formaba parte de un ambicioso proyecto que contemplaba la construcción de seis centros hospitalarios en todo el reino que atendieran convenientemente a este grupo marginal de enfermos. Lo cierto es que tan sólo se llevó a cabo el de Leganés y su realidad se alejó mucho de los objetivos iniciales.

El centro debe su nombre a la reina Isabel II, y esto no es baladí pues nació con la pretensión de convertirse en un centro modélico para todo el país; pero lo cierto es que la elección de Leganés y de las antiguas casas que pertenecieron a los duques de Medinacelli tenían un marcado carácter de provisionalidad, pues lo planeado en origen era un hospital de nueva planta.

Las casas fueron compradas en noviembre de 1850 por la Junta Provincial de Madrid a Juan Gómez por 85.000 pesetas, y tras varias reformas para conformar dos pabellones diferenciados para hombres y mujeres, abrieron sus puertas a sus 44 primeros enfermos (22 de cada sexo) en el mes de abril de 1852. Durante estos primeros años la gestión y dirección del centro estuvo en manos de personal religioso: la asistencia a los enfermos por religiosas de las Hijas de la Caridad, y la dirección del centro en manos de un presbítero denominado Rector; el personal sanitario tenían un papel secundario en la gestión, siendo el primer médico de la institución José María Miranda. Hasta 1856, no encontramos a un médico al frente de la institución. Evidentemente este condicionante marcó el carácter de asilo de la Casa de Dementes de Leganés.

Pronto se vieron las deficiencias del centro y en 1859 se abrió concurso para la realización de un nuevo manicomio modelo para Madrid dadas las claras deficiencias del de Leganés (localidad pequeña, carencia de suministro de agua potable, comunicaciones deficientes, etc.); pero nunca pudo llevarse a cabo. En 1871, cuando su población residente triplicaba las previsiones y cuando ya había dejado de ser manicomio modelo de carácter nacional, se encargó un proyecto de reforma general del centro para que pudiera acoger de forma adecuada a 300 enfermos. Las dificultades económicas relegaron la reforma general al olvido.

Así, las condiciones continuaron degradándose a ojos vistas y el centro psiquiátrico de Leganés se convirtió en el foco de las más duras críticas que llegaban desde reconocidos profesionales de la psiquiatría hasta literatos como Benito Pérez Galdós. La Casa de Dementes de Leganés que nació con la pretensión de ser un centro hospitalario de referencia llegó al siglo XX más como una institución benéfica que como un centro sanitario. Sus condiciones higiénicas (el abastecimiento de agua potable no llegaría hasta 1912) y sus deficiencias estructurales hicieron inviable cualquier intento de mejora, pues como dijo Eduardo Viota, que fue administrador del centro desde 1884 hasta 1896:

Si los locos mismos lo trazaran y lo construyeran a su antojo, no lo concibieran en tan abigarrada deformidad


La bibliografía existente sobre el Hospital Psiquiátrico de Leganés es abundante, pero para todo aquel que quiera profundizar en su historia quiero recomendar los dos artículos que han servido de guía para esta reseña, ambos de la psiquiatra Olga Villasante, que ejerce su profesión en los dos hospitales de Leganés:

VILLASANTE, Olga. El manicomio de Leganés. Debates científicos y administrativos en torno a un proyecto frustrado. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 1999, vol. XIX, nº 71, pp. 469-479

VILLASANTE, Olga. Dossier: El manicomio nacional de Leganés: una aproximación histórica a partir de su archivo clínico. FRENIA, 2008, vol. VIII, pp. 33-68

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 9, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, Francisco. Los primeros años de la Casa de Locos de Leganés. (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/05/24/los-primeros-anos-de-la-casa-de-locos-de-leganes/). 2010

lunes, 29 de marzo de 2010

La Kaaba y la Piedra Negra

Cuando he visitado algunos lugares sagrados de peregrinación, y a pesar de mi agnosticismo, siempre he sentido un cierto sobrecogimiento generado por el lugar, su entorno y el ambiente de espiritualidad que se respira, tan sólo enturbiado por el cada vez más presente turismo religioso de tropel, que de seguir así pronto acabará con estos lugares en lo que tienen de misticismo.

El caso es que he podido visitar algunos de ellos, pero acabo de enterarme de que nunca podré conocer uno sobre el cual tenía un gran interés: La Kaaba, en La Meca; so pena de una conversión al Islam, pues este lugar está vetado para los no musulmanes desde que lo prohibiera el mismo Mahoma en el 630, rompiendo con las garantías para los peregrinos que existían anteriormente y con la característica de asilo que tenía esta ciudad. Y parece que la ruptura de esa regla se paga muy caro[1] [sin ir muy lejos, en Google Earth la zona está difuminada].

En principio decir que La Kaaba es un edificio que debe su nombre: El Dado, El Cubo, a su forma y que sus esquinas están orientadas hacia los puntos cardinales. Está ubicado en La Meca, ciudad sagrada del Islam y lugar de nacimiento de Mahoma, en la península arábiga. Y para los musulmanes, su importancia es equiparable a la del Templo de Salomón en Jerusalén para los judíos, o a la de la Basílica de San Pedro en Roma para los católicos.

Para los musulmanes es la morada de Dios: Baitullahi-l-haram, (la casa sagrada de Alá) y la consideran la primera obra de la creación. alrededor de este edificio se construyó en el siglo VIII la mezquita de Al-Haram. Bajo estas premisas, la peregrinación a este lugar santo es uno de los cinco pilares básicos del islamismo y todo buen musulmán siempre que pueda debe acudir, al menos, una vez en su vida en peregrinación para santificarse. Sobre el momento de peregrinar y los rituales de peregrinación hablaremos en otro momento pues son de gran interés y en muchos aspectos son evidentes sus raíces paganas pre-islámicas que fueron adaptadas (purificadas) por Mahoma.

En este post quiero centrarme en La Kaaba y en la Piedra Negra. Lo primero es señalar que en origen se trata de una construcción pre-islámica, pues desde bien antiguo era un edificio sagrado, pero sin advocación concreta, que albergaba, en buena armonía (se habla de que había 360 ídolos), a la infinidad de deidades que las tribus árabes adoraban antes de que Mahoma predicara las revelaciones que tuvo de Dios. El geógrafo Tolomeo cita la ciudad de La Meca (bajo el nombre de Macoraba) ya en el siglo II, lo que hace suponer que ya existiera un templo semita en el lugar, según algunos autores dedicado al dios Hubal [¿Hubal?,... ¡¿Tubal?! ¡No dejéis de ver las coincidencias siempre curiosas de la Historia en el post: Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis (o Habidis), en este mismo blog!].

Se trata de un edificio que en su interior no contiene nada, excepto un buen número de lámparas y candelas de oro y plata y las tres columnas que soportan la techumbre de madera. Su fábrica es de sillares de granito muy sencilla y humilde, si bien con el tiempo se han ido añadiendo elementos más suntuarios: así, el interior está forrado en paredes y suelos de mármol y la puerta y el canalón son de oro. Sus dimensiones reales son: 10,67 m de ancho, por 12,19 de largo, y 15,24 m de altura. Tiene una pequeña puerta en uno de sus laterales, elevada del suelo dos metros, por la que se accede al interior y en su esquina oriental está encastrada en plata la venerada Piedra Negra. El edificio está siempre cubierto por una tela de seda negra, la Kiswa, que se renueva anualmente. Esta tela presenta una franja de textos del Corán, escritos en oro, que suelen hacer referencia a la Unicidad de Dios. Los musulmanes deben postrarse en dirección a La Kaaba (Alquibla) en el momento de realizar las cinco oraciones rituales diarias; si bien hay que señalar que no siempre fue así, pues en un principio Mahoma señaló que las oraciones debían dirigirse hacia Jerusalén (Alquibla Alqadima, Alquibla Antigua) pero cambió la dirección después de que los judíos se negaran a aceptarlo como profeta.

La tradición musulmana recogida expresamente en el Corán dice que la Kaaba fue construida hace 4.000 años por Abraham (Ibrahim) y su hijo Ismael (Ismail) en el mismo lugar donde Adán edificó el primer templo o morada de Dios que fue milagrosamente izado a los cielos antes del Diluvio Universal. También colocaron en la esquina oriental del edificio la Piedra Negra que les entregó el arcángel Gabriel. Una vez que estuvo terminado el templo, Alá ordenó a Abraham que convocase a toda la humanidad para visitar la Kaaba. Es por ello que cuando un musulmán la visita, exclama: “¡Heme aquí: Ho, Señor!.” Mahoma recoge en el Corán los relatos populares existentes que hablaban del viaje de Abraham a La Meca, si bien existían más relatos y leyendas, con seguridad provenientes de los grupos judíos de Arabia: por ejemplo, que en la zona estaba el sepulcro de Eva.

Para los musulmanes, La Kaaba es la representación de la Osa Polar y por lo tanto el centro del Universo, en una visión un tanto exotérica, y la ubicación geográfica del corazón de la humanidad en una lectura más mística. Se trata del vínculo que une el mundo superior con el inferior y que fue el lugar de encuentro de los padres de la humanidad: Adán y Eva. En los giros rituales los fieles se integran en el torbellino cósmico y así, Dios, el Creador, los acoge en su morada de paz.

La Piedra Negra está engastada en un bloque de plata que aglutina todos los fragmentos que resultaron después de que estallara debido al calor provocado por un incendio en el año 683. Se trata de una pieza de basalto negro con posible origen volcánico de unos 30 cm. La piedra fue robada en 930 y restituida veinte años después. Para los fieles musulmanes la Piedra Negra es un meteorito extraterrestre (para algunos es un trozo de la estrella Osa Polar) y le fue entregada a Abraham e Ismael por el arcángel Gabriel en la colina de Abu Qubays, quienes la empotraron en el lugar que actualmente ocupa (en la esquina oriental de La Kaaba a 1,40 m de altura) y que marca el inicio y final de cada una de las siete vueltas rituales que cada peregrino debe dar a La Kaaba como los ángeles lo hacen en torno a Dios. Los peregrinos intentan besarla o tocarla en señal de veneración, pero nunca de adoración; ni siquiera es el punto de postergación, pues lo es cualquiera de La Kaaba. Los musulmanes dicen que la piedra descendió a la tierra más blanca que la leche, pero los pecados de los hijos de Adán la volvieron negra.

En la cercanía de La Kaaba está la fuente de Zem-Zem que fue obra del ángel que se apiadó de Agar, la esposa verdadera (para los ismaelitas) o la esclava concubina (para los judíos) de Abraham, que fue maltratada por Sara (“la otra” para unos y “la señora” para otros) y tuvo que vagar con su hijo Ismael por el desierto, hasta que recaló en La Meca donde pudo remediar su sed fatal gracias al agua que hizo brotar el ángel en la explanada en que se encuentra La Kaaba. Igualmente en esta plaza está la piedra (Makam Ibrahim) que, según la tradición, conserva la impronta de los pies del mismísimo Abraham. También en los alrededores de la mezquita están enterrados muchos de los profetas, incluido el propio Ismael, hijo de Abraham.

La participación de Abraham en la reconstrucción de La Kaaba tiene un claro valor simbólico para el Islam, al presentarse como la vuelta a la pureza religiosa primitiva que había quedado mancillada por los errores de los judíos y de los cristianos. Pero el verdadero valor sagrado de La Meca es ser el lugar elegido por Dios para hacer la revelación y La Kaaba representa la unidad del mundo musulmán a pesar de las diferencias doctrínales entre unas corrientes u otras (en especial entre los chiítas y los sunitas).



El místico musulmán Abu Yazid al-Bista, dice hablando de este lugar santo:

El santuario está allí donde se encuentra la contemplación. Todo el universo no es para el hombre más que un lugar de encuentro donde se acerque a Dios y una escondida cámara donde goce del trato frecuente con Dios. Él es extraño al amor de Dios, no obstante, en cuanto que participa de la visión de Dios, todo el universo es su santuario.

Quería acabar con estas sabias palabras cuando descubrí por azar que el hotel más alto del mundo está en La Meca, justo enfrente de la plaza de la mezquita de Al-Haram y está construido por el grupo Bin Laden (imagino que debe ser la familia del infausto que todos conocemos). El hotel se llama "The Makkah Clock Royal Tower" y sus cifras son mareantes: 577 metros de altura, 76 plantas, 858 habitaciones, y un superreloj 40 veces mayor que el Big Ban londinense que será visible a ¡17 km! de distancia. Además, dispondrá de un observatorio lunar y un museo islámico; todo dentro de un megalómano proyecto del rey saudita de mejorar los santos lugares.

Religión y negocio; nada nuevo bajo el sol.
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Dos vídeos curiosos de La Kaaba

Lluvia y tormenta eléctrica en La Meca. Harram Dhul-Qiddah 1429 / noviembre de 2008



Visión futurista de La Meca en la cual se mantiene La Kaaba y... ¡el hotel!




Referencias en la red:



© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. La Kaaba y la Piedra Negra. http://elartedelahistoria.wordpress.com. 2010

(OGH27H)


[1] Richard F. Burton (1821-1890) fue el primer no musulmán del que se tiene conocimiento que entró en la Meca a riesgo de su vida en 1853, gracias a un disfraz y a sus conocimientos de árabe.

sábado, 6 de febrero de 2010

Los graffitis romanos

Al recorrer la mayoría de las calles de nuestras ciudades, si la cotidianeidad no nos lo convierte en indiferente, no deja de sorprendernos la cantidad ingente de pintadas, garabatos, inscripciones, etc. que ensucian (o engalanan, vaya usted a saber) nuestras paredes. Lo cierto que se tiende a pensar que se trata de un mal contemporáneo y de una práctica anti-sistema que produce gran irritación en la mayoría de los ciudadanos, sin bien para otra parte importante de la población y, sobre todo, para los autores son cosas bien distintas: desde un nuevo arte hasta marcas territoriales de grupos y personajes.

Lo cierto que esta práctica de “graffitear” las paredes no es nueva y desde el primer momento que los seres humanos plasmaron sus inquietudes artísticas lo hicieron así: las cuevas rupestres están llenas de pinturas, inscripciones, grabados, raspados, etc. Pero la práctica continuará a lo largo de todas la historia, desde los murales egipcios pintados en la paredes hasta los grandes murales que adornan algunos de los más modernos edificios, pasando entre otras cosas por la capilla Sixtina (sin ir más lejos). Ahora bien estas manifestaciones artísticas se acompañaron siempre de manifestaciones de dudoso valor estético y que en su gran mayoría pretendían dejar constancia de que alguien estuvo por allí.

Son infinidad los monumentos que aparecen con el clásico “Pepito Pérez estuvo aquí y una fecha”. En la mayoría de los casos estas inscripciones son eliminadas, si bien en muchos casos se conservan con gran esmero si “Pepito Pérez” es personaje de relevancia. Existen otros mensajes, que suelen ser anónimos, en los que el objeto es mofarse, insultar, desprestigiar, etc. a un tercero y los baños públicos son el mejor lugar para hacerlo, junto con otras inscripciones generalmente de alardes y propuestas sexuales. Y estos existen en todos los periodos históricos.

Pero quizás de la Roma Antigua es de la época histórica de la cual nos han quedado más testimonios. En ciudades como Ostia, Pompeya o Roma son muchos los grafitis existentes aún y que nos ofrecen una visión particular frente a las historiografías oficiales. La dramática destrucción de Pompeya ha permitido que las excavaciones posteriores nos revelaran una instantánea de la vida romana de aquel agosto del 79 y entre una verdadera infinidad de detalles nos ha mostrado un interesante mundo de grabados y pintadas del más diverso pelaje: eróticos, religiosos, propagandísticos, ofensivos, vejatorios, amorosos, ofertas sexuales, cultos,... Los descubiertos hasta la fecha tan sólo en Pompeya son unos 10.000.


Unos cuantos:

Sexuales:

Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario.

Satir, no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo dentro.

A mí, a mí, chúpame la verga.

Lancen gritos de dolor, mujeres; quiero dar por culo.

Dioniso, a la hora que le da la gana puede follar.

Tómate una cocinera; así, cuando te venga en gana, puedes servirte de ella.

Agátopo, Prima y Epafrodito en un «triángulo».

Aquí yo follé la boca y el culo de Calínco.

(Debajo de un falo en bajorrelieve) Cuando me da la gana, me siento en él.

Un coño peludo se folla mucho mejor que uno depilado. Aquella retiene mejor los vahos y tira, al mismo tiempo, de la verga.

Filosóficos y citas:

El dinero no tiene olor. [Vespasiano]

Quienquiera que sea, ahora no recuerdo los griegos. [Virgilio]

Todo enamorado es un soldado. [Ovidio]

Si te molesta, te encanta! [Ovidio]

Nada puede durar para siempre.

Si descuidamos un mal pequeño, se hace muy grande.

Quién no sabe cómo protegerse a sí mismo no pueden vivir: un mal pequeño se hace muy grande para quien lo olvida.

Amorosos:

¡Salud al que ame; muerte al que no sepa amar!

Vida mía, mi delicia, vamos a retozar un poquito. Imaginemos que este lecho es un campo llano.

Ojalá pudiera tener tus tiernos brazos rodeando mi cuello y librar besos de tus tiernos labios. Muchas veces yo, despierta a altas horas de la noche, desamparada, me decía a mí misma: muchos a los que la Fortuna ensalza luego de repente los abate y pisotea. De igual modo tan pronto como Venus une a los enamorados el día los separa.

R O M A-A M O R

Que intente encadenar a los vientos e impida brotar a los manantiales el que pretenda separar a los enamorados.

Con el embrujo de tus ojos me has hecho arder de pasión, y ahora das rienda suelta a las lágrimas por tus mejillas, pero las lágrimas no pueden apagar mis llamas. (Otra mano) Los vecinos se ven obligados a intervenir en el incendio porque las llamas podrían propagarse rápidamente.

(En una pintura en la que figuran dos patos) Los que se aman llevan, como las abejas, una vida melosa. (Otra mano comenta) ¡Cuánto me gustaría a mí! (Otro también añade) Los enamorados carecen de penas.

Vibio Restituto durmió solo aquí y echaba de menos a su querida Urbana.

Propagandísticos:

Veinte parejas de gladiadores, que pertenecen a Aulo Suettius Antenio y su liberto Níger, luchará en Pozzuoli en el 17, 18, 19 y 20 de marzo. También habrá una cacería de animales y de las competencias atléticas.

Treinta y seis parejas de gladiadores de Constanza lucharán en Nuceria el 31 de octubre y noviembre de 1-4.

Ofertas sexuales:

Soy tuya por dos ases de bronce.

Lais chupa por dos ases.

Félix chupa por un as.

Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.

Ofensivos:

Mierda. Contra la pared.

Me he meado en la cama. Lo confieso, he cometido un pecado, pero si me preguntas, hospedero, la razón, te diré: no tenía orinal.

Oppius: ¡payaso, ladrón, sinvergüenza!

Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto.

Isidoro puteolano, esclavo nacido en casa, cunnilinguamente.

Perarius, ¡eres un ladrón!

Me he escapado. He huido. La esperanza y la fortuna, ¡adiós!

Yo detesto a los mendigos. Si alguien le pide algo gratis, es un idiota, que pague su dinero en efectivo y conseguirá lo que quiera.

Yo estuve aquí:

Pacato durmió aquí en Pompeya.

Sinforo estuvo aquí en 4 de las nonas de abril (2 de abril).

Dafnico pasó un rato aquí con su amada Felicula.

Crescente Spatalus dijo hola.

Y... como no:

¡Cualquiera que lea esto es un hijo de puta!

¡El que lo lee está circuncidado!

Y para finalizar:

El clásico Hit habitat felicitas (Aquí vive la felicidad).


Algunos enlaces donde podréis encontrar más sobre este asunto:

http://www.noctes-gallicanae.org/Pompeii/graffitis.htm

http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/6/9/lupanares-pompeya

http://historia.mforos.com/681595/5963643-los-graffitis-pompeyanos/

http://novaromahispania.blogspot.com/2003/11/graffiti-y-chistes-verdes-la-roma.html

http://www.libidomag.com/nakedbrunch/porninrome.html

http://terraeantiqvae.blogia.com/2005/010902-graffiti-la-permanencia-de-lo-efimero.-pompeya-en-un-grito-mudo.php

http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/6/9/lupanares-pompeya

http://www.csun.edu/~hcfll004/pompinsc.html

Imágenes Google

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© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Los grafitis romanos. (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/02/06/los-graffitis-romanos/). 2010

(OGH25H)

domingo, 24 de enero de 2010

Revistas y zarzuelas ambientadas en Leganés

Los años del final del siglo XIX y del inicio del XX, las obras menores del género lírico triunfaban en los escenarios españoles: años de gloria para zarzuelas, operetas, bufos madrileños, revistas, sainetes, cuadros cómicos-líricos,... Hoy todos podemos recordar unos cuantos títulos de zarzuelas famosas y de un alto valor musical, pero en esos años la producción era tan ingente que las obras que se estrenaba eran de muy diversa calidad. La estructura dramática solía ser muy simple y previsible y la partitura la constituían músicas sencillas y de fácil y rápido consumo. Pues bien, en algunas de estas producciones encontramos que tuvieron a Leganés, y en particular a su Casa de Locos, como unos de sus motivos. Esto ocurrió con el sainete Los novios de Leganés, estrenado en Madrid en 1869, y que trataba sobre los matrimonios forzados; o con la zarzuela En Leganés, estrenada también en Madrid en 1876, que presenta una clásica historia de amores y desamores. En ambos casos los jardines del manicomio y los habitantes del mismo: médicos y locos, son los elementos fundamentales de la trama.

Algún día las trataremos más en profundo, pero hoy quiero centrarme en un apropósito cómico-lírico titulado Leganés 15-3 T que fue estrenado el 14 de julio de 1989 en el teatro Maravillas de Madrid. La pieza teatral se desarrolla en un acto dividido en seis cuadros y es texto original de Felipe Pérez-Capo y la música de los maestros Mariano Hermoso y Manuel Chalons. Está publicada en Madrid por Florencio Fiscowich en la imprenta de R. Velasco. Se trata de una revista cómica que carece de hilo argumental y su trama consiste en un deambular de los más curiosos personajes por la puerta de un hotel; algo que se anuncia ya en el mismo inicio de la representación: así el portero del teatro le pregunta al celador de bastidores sobre la representación:

Portero: ¿Tié belén?

Celador: Sí; como todas

las revistas que hoy se estilan.

Varios cuadros, muchos tipos,

baile, cante, pantorrillas,

chistes de todos los colores,

dos o tres puyas políticas,

mucha gente mucho ruido,

mucha luz, mucha alegría,..

Y en fin, ¿para qué cansarme

tontamente? Una revista

Portero: ¿Y tié argumento?

Celador: Pero, hombre,

no preguntes tonterías.

Tiene tan sólo un pretexto; (...)

Portero: Bueno y ¿qué tié que ver eso

con los demás?

Celador: Na. Lo explican

diciendo: pasa a la puerta

del hotel. Y en paz.

Tras esta declaración de intenciones, imagino que para advertir a los espectadores, llega un empleado de telégrafos con la intención de entregar un telegrama urgente al director de la obra. El portero, que ha recibido orden de no dejar pasar a nadie, inflexible retiene en la puerta al ordenanza hasta que acabe la función. A partir de ahí empieza el desfile descerebrado de personajes por el escenario: graciosos de Madrid; una gitana con un maestro de armas; un librero de viejo con una señora “instruida” y un cómico. Les sigue un coro de cocineras; una tiradora de florete y otra al blanco; una pareja de baile y cante “hondo”; un actor “fin de siglo” y otro de “saldos”; y una pareja de músicos extravagantes (Flik-Flak y Flik-Flok). Después un grupo compuesto por empleados del teatro, un cochero, un sereno, un mozo, un cartero y un pobre, que después de examinar la economía del momento se mutan en: la Fortuna, el Oro, La Plata, grupos de petimetres y petimetras, y varias monedas de distintos países.

Ya en la última escena, por fin, el portero le enseña al director del teatro el telegrama pendiente. Tras leerlo descubre que los autores, reunidos el día 15 a las tres de la tarde en Leganés, deciden suspender la revista al comprender que es un “ciempiés[1]”. A lo que dice el director en el centro del escenario:

Director: (...) ¡A buena hora!

¿Cómo la suspendo yo?

Portero: Pero, ¿no ha acabado?

Director: No.

Ordenanza: Bueno, ¿usted no contesta?

Tiene respuesta pagada.

Director: Si a estos señores agrada Y

a te darán la respuesta.

(Música en la orquesta y telón)

FIN DEL APROPÓSITO

Evidentemente la justificación del disparate quedaba meridiana para el espectador de la época al identificar a los autores de la obra con “internos” en la Casa de Locos de Leganés. No he podido localizar la partitura, pero no debe ser tarea imposible, y quizás merezca la pena su búsqueda si desde alguna institución pudiera financiarse la puesta en escena esta obra. Estimo que sería un programa de interés artístico y también para el público, pues esta revista, Leganés 15-3 T, tiene en su seno un avance de ese teatro del absurdo que varios años más tarde triunfará en los escenarios españoles con Miguel Mihura como su principal valedor.

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 8, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Revistas y zarzuelas ambientadas en Leganés. (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/01/24/revistas-y-zarzuelas-ambientadas-en-leganes/). 2010


[1] Obra o trabajo desatinado o incoherente

lunes, 17 de agosto de 2009

Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi

webheptagrama

La Brujería

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII en muchos lugares de Europa y Norteamérica se produjeron las “cazas de brujas” que acabaron con miles de mujeres (los brujos fueron minoría) en la hoguera o degolladas, siendo especialmente diligentes en este aspecto los calvinistas y los luteranos [Lutero llegó a afirmar que los diablos habitaban en "los loros y en las cotorras, en los monos y macacos, para que ellos puedan así imitar a los hombres"]. En España, en ninguno de los territorios que conformaban la monarquía hispánica, se dio este fenómeno con la virulencia que tuvo en estos lugares, donde algunos autores hablan de centenares de miles de condenados a muerte. Esta realidad parece desilusionar a algunos autores y eruditos que hubieran preferidos procesos escandalosos para aumentar la venta de libros, artículos, documentales, etc., pero como lo que se sabe es que aquí se actuó “racionalmente” en comparación con las atrocidades que se dieron más allá de los Pirineos, parece que no es tan llamativo.

Pentagrama

Este hecho diferenciador hispano (positivo en este caso) tiene varias explicaciones que tan sólo apuntaré. En primer lugar los teólogos hispanos habían sido los principales artífices intelectuales de la contrarreforma católica que culminó en Trento y, por lo tanto, centraron sus esfuerzos en parar las herejías que podían derivar en el protestantismo, aparte de su acoso a los criptojudíos. Por otro lado, la Inquisición española alcanzó tal grado de eficacia que le llevó a desarrollar una profunda reglamentación y metodología en los procesos judiciales que se tradujo por extensión en garantías procesales para los inculpados; claro que hablar de garantías en procesos que admitían la tortura como sistema probatorio es cuanto menos arriesgado, pero en comparación con otros tribunales europeos de la época (tanto eclesiásticos como civiles) sí puede realizarse tal afirmación. Hay que indicar que este fenómeno se produjo en todos los reinos y provincias de la monarquía hispánica a pesar de que cada uno de ellos contaba con tribunales propios y cuerpos legislativos diferentes. Y esto se debe a que la “Suprema” era el único tribunal que tenía jurisdicción en todos los territorios hispánicos, de ahí que los procesos fueran muy similares en todos los lugares al entrar esta práctica dentro de sus atribuciones desde que las Cortes de 1598 acordaran que los delitos de maleficios eran casos privativos de la Inquisición y que las demás autoridades judiciales se debían abstener de intervenir en ellos.

Por último, sin querer agotar las causas, conviene señalar la cotidianeidad de la magia y de lo exotérico en la sociedad española del siglo XVII a todos los niveles: reyes que consultaban astrólogos; validos que hacían conjuros para engendrar; alcahuetas que creaban virginidades y curaban impotencias;… [Nada nuevo: son los mismos temas con los que hoy nos fríen los "spam"]. Incluso Felipe II (el rey Prudente que le llamaban) reunió en su biblioteca numerosos libros con temas que hoy definiríamos como paranormales y sobrenaturales; el propio palacio del Escorial está construido bajo arcanos mágicos de la época; incluso un presidente de la Inquisición recurrió a un niño que se decía que podía hablar con Lucifer para que le preguntara sobre el mal que acechaba a Carlos II (El Hechizado, por cierto). Esta realidad social contribuyó, sin duda, a relativizar las prácticas de la brujería y ajustar mejor su trascendencia.

Esta peculiaridad ha derivado en atribuir a la sociedad intelectual española de la edad moderna una característica denominada “racionalismo hispano”, en la que se basaría su actuación y que se fundamentaba en la negación de la brujería como herejía. De todas formas, los procesos judiciales contra la brujería se sucedieron durante todo el siglo XVII; siendo la gravedad de las penas el verdadero elemento diferenciador, pues estas fueron casi siempre de rango menor y orientadas más a reconducir conductas morales y sociales que a la erradicación de actividades heréticas (que hubieran sido mucho más graves).

[El artículo completo y una transcripción de una relación de la epoca del auto de fe de logroño de 1609 en el que se leyeron las condenas del procesa de Zagarramurdi, en esta dirección: España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi]

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/07/30/brujeria-en-la-espana-del-siglo-xvii-el-proceso-de-zagarramurdi/). 2009

miércoles, 10 de junio de 2009

El tranvía de Leganés

– ¡El tramway nos dejará en el mercado de la Cebada en poco más de media hora!
– ¡Y en la Plaza Mayor en una hora!
– ¡Y por sólo dos reales!

Similares debieron ser las exclamaciones de los leganenses cuando comenzaron a llegar las noticias sobre el tranvía (tramway entonces) que se quería hacer para ir a Madrid. Desconozco si algún ingeniero de la Compañía General Española de Tranvías se desplazó a Leganés y en la antigua plaza de la Constitución (actual de España) expusiera fervoroso las ventajas de este novedoso sistema de transporte ante un deslumbrado y alucinado auditorio. Pero conociendo el natural que se gasta la gente de por aquí, estoy seguro de que antes de ser presentado el proyecto al Ministerio de Fomento ya habrían sido interrogados los topógrafos, agrimensores e ingenieros que pulularían en 1874 por las inmediaciones, y todos y cada uno de los leganenses habrían diseccionado el diseño, corregido el presupuesto, relacionado las innumerables fallas técnicas del trazado, corregido el cuadro de tarifas, horarios y frecuencias, desechado toda la cuadra de caballos, y cuestionado muy seriamente la habilidad de los cocheros y la oportunidad de gastarse el dinero en un tramway cuando el ómnibus funcionaba a la perfección; además, dirían muchos, muy bien lo del tramway, pero el ferrocarril sigue sin pasar por Leganés a pesar del tiempo que lleva hecha la estación. Eso sí, Getafe no tendría tramway por ahora; motivo más que sobrado para apoyar entusiastamente el proyecto.

En Leganés ya funcionaba, desde 1833, una línea regular de ómnibus que unía la localidad con la calle de Toledo en Madrid, tardando en su recorrido una hora y media, aproximadamente, y con una frecuencia de una hora. Se trataba del sistema habitual de transporte interurbano del momento y empezaba a declinar ante el apogeo del ferrocarril y sobre todo del entonces novedoso tranvía. En síntesis, los tranvías eran un híbrido entre el ómnibus y el ferrocarril, y en breves palabras consistía en la instalación de raíles metálicos en los pavimentos sobre los cuales se desplazaría el convoy de pasajeros tirado por caballos.

Madrid fue la primera ciudad española en disponer de una línea de tranvía y fue el 31 de mayo de 1871, cuando se inauguró el tranvía que unía los barrios de Salamanca y de Pozas. Este dato resalta aún más la importancia de que la segunda línea de tranvías de la capital tuviera una de sus terminales precisamente en Leganés. Los principales atractivos para la instalación de una línea de este tipo hay que buscarlos en las fuertes relaciones comerciales entre Leganés y los mercados de abastos de Madrid, en particular con los productos hortícolas, y en la presencia del cuartel de las guardias valonas y de la Casa de Locos de Santa Isabel, abierta en 1851, que suponían un flujo constante de desplazamientos. Leganés se convirtió así en uno de los primeros lugares de España donde se utilizó el tranvía como medio de transporte; pero si añadimos el matiz de interurbano, ya que la línea unía cuatro poblaciones entre sí: Madrid, los dos Carabancheles y Leganés, entonces se convierte en pionero.

El proyecto de “ferro-carril (con motor de sangre) de Madrid a Leganés”, se presentó en 1875 al Ministerio de Fomento, por Juan Enrique O’Shea Hurtado de Corcuera, presidente de la Compañía General Española de Tranvías, que será la empresa que explotará la concesión. El proyecto comienza señalando la semejanza de los Carabancheles y de Leganés con los suburban-towns londinenses; ciudades periféricas a un centro metropolitano donde residían los obreros y empleados que diariamente se desplazan a la ciudad para trabajar en los centros industriales y comerciales. Y que en esos momentos esas localidades carecían de medios de transporte rápidos y confortables. Así, Leganés, a pesar de contar ya con las traviesas de la vía y con la estación de ferrocarril, no disponía del servicio; en consecuencia, la estación de ferrocarril más cercana estaba en Getafe, a unos tres kilómetros de la localidad. El viajero que quisiera ir a Madrid por este medio debía caminar esa distancia, coger el tren que venía de Alicante (con mucha posibilidad de retraso) y que le llevaría a la estación de Atocha, y caminar otros dos kilómetros hasta el centro de la capital. Cuando se inaugure la línea de Madrid a Malpartida de Plasencia, el 14 de febrero de 1876, Leganés dispondrá de un acceso ferroviario con Madrid, pero dado que la línea tenía su origen en la de Alicante, obligaba a hacer un empalme en Villaverde; tampoco sería este un medio de transporte útil para los leganenses.

Con estas condiciones Juan Enrique O’Shea llegaba a la siguiente conclusión: «sólo una vía especial puede satisfacer las necesidades, exigencias y aspiraciones de la circulación que se verifica entre Madrid, los Carabancheles y Leganés, y esa vía ha de ser forzosamente un tramway». Pero con el requisito de que esta vía especial penetre hasta el mismo centro de Madrid.

Además se pensaba que el tranvía conllevaría otras muchas ventajas, entre ellas la revalorización del suelo; en efecto, se calculaba que los solares podrían pasar de valer 2 pesetas el metro cuadrado a 25 en los Carabancheles. Además de esta ventaja económica, la instalación del tranvía tenía para sus promotores otras de marcado carácter social ¡y moral!, ya que permitiría que los obreros (principales usuarios de este servicio) no tendrían que amontonarse en los centros urbanos en viviendas decrépitas e insalubres, sino que podrán vivir en casas en las afueras, donde se mantendrán aunque mejore su condición social; ya que «despertar en el espíritu del proletario la afición a la propiedad es de una vez arrancarle a la taberna y de hecho moralizarle».

La línea arrancaría en la Plaza Mayor de Madrid; el motivo de poner la cabecera en esta plaza y no en la Puerta del Sol, eje neurálgico de la capital, se debe a que la plaza cuenta con mayor espacio para las maniobras y el estacionamiento de los coches del tranvía, y porque las industrias y comercios de mayor interés para los pueblos a los que dará servicio se encuentran ubicados en calles aledañas a esa plaza. Además la amplitud de la plaza y la ausencia de tráfico permitirán que los convoyes den la vuelta a la glorieta ajardinada que entonces había en la plaza y, de esta forma, evitar el desenganche y enganche del tiro.

Los convoyes saldrían de la plaza por el arco de la calle Toledo, seguirían esta calle hasta la glorieta de la Puerta de Toledo; bajarían por el paseo de los Ocho Hilos, que se llamaba así por el número de hileras de árboles que tenía y que es la actual prolongación de la calle de Toledo que transcurre desde la glorieta de la Puerta de Toledo a la de Pirámides; cruzarían el Manzanares por el puente de Toledo; continuarían por la carretera de Carabanchel, que hoy es prácticamente en su totalidad la calle del General Ricardos; atravesarían Carabanchel Bajo por la actual calle de Eugenia de Montijo; y el Alto por la presente avenida de Carabanchel Alto; y proseguirían por la carretera de Leganés; tras salvar el puente del arroyo Butarque, llegarían hasta la entrada del pueblo por la vía que hoy conocemos como avenida de Fuenlabrada; finalmente, la estación terminus se ubicaría en el cruce con el camino que va al cuartel de las Guardias Valonas, actual Universidad. El total del recorrido sería de 11,227 km.

El tranvía de Leganés tenía un recorrido tan largo que obligó a que la puesta en funcionamiento se realizara por fases. La línea se inauguró el 10 de junio de 1877 y llegaba desde el origen hasta el puente de Toledo; unas semanas después llegó a Carabanchel Bajo; Carabanchel Alto tuvo que esperar casi un año; y, ¡por fin!, el tramway alcanzó Leganés el 7 de junio de 1879, siendo alcalde de la localidad José Fernández Cuervo de Grado. De todas formas la línea se volverá a modificar en 1892 trasladando la estación de origen a la Puerta del Sol.

A pesar de que Juan Enrique O’Shea afirmaba que los tranvías de París eran capaces de arrastrar casi 3.600 kilogramos por caballo a 12 kilómetros a la hora, y vencer pendientes de hasta un 12 %, lo cierto es que la línea Plaza Mayor-Leganés tuvo que modificar muy pronto su sistema de tracción y arrastre. Así, en el 29 de junio de 1879, a los dos años de su instalación, las mulas se sustituyeron por máquinas de vapor en gran parte del recorrido del tranvía. Los coches tirados exclusivamente por animales, apenas duraron un mes para el caso de Leganés, y si bien durante un tiempo siguieron llegando convoyes tirados por mulas, pronto desaparecieron para dejar paso a las locomotoras. Hay que destacar que por esta circunstancia esta línea se convirtió en la primera de todo Madrid que utilizó el motor de vapor. Este sistema se mantuvo hasta 1906, año en que se terminaron las labores de electrificación de las líneas de tranvías.

La línea no contaba con paradas estables en el trayecto, ya que se consideraba más «cómodo para los viajeros el subir y bajar a la puerta de su casa», pero sí disponía de seis quioscos para uso de los empleados y para que los viajeros que lo deseasen pudieran refugiarse de las inclemencias del clima en la Plaza Mayor, Puerta de Toledo, puente de Toledo, en cada uno de los Carabancheles y en Leganés. Estos quioscos disponían de retretes «para la comodidad de los viajeros». Existían dos tipos de tarifas: una para el interior de la cabina, y la otra para los asientos de encima de la cabina, al aire libre, más económica. También existían tarifas reducidas para trayectos de ida y vuelta.

Se preveía que el uso potencial del servicio a pleno rendimiento sería de 13.300 viajeros diarios, para los cuales se debía prestar un servicio de 20.000 asientos; lo que significaba una flota de 400 coches con la frecuencia siguiente: desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche cada cinco minutos saldría un coche hasta el Puente de Toledo, cada diez a los Carabancheles y cada media hora a Leganés. Los kilómetros recorridos serán en consecuencia 2.136, considerando que la prestación por caballo se establece en 20 kilómetros, al situarse el límite de carga en 3.000 kg, se precisaría para dar el servicio una cuadra de 280 caballos, de los cuales se utilizarán de forma efectiva 214 al día, siendo el resto de reserva.

La construcción del tranvía estaba presupuestada en 1.500.000 de pesetas, proporcional a los costes de otros tranvías en Europa, lo que significaba más de 133.000 pesetas por kilómetro. Pero de este presupuesto se pensaba solicitar la devolución de todos los derechos de aduana que sobre las importaciones debía de cobrar el estado, cuya cantidad ascendía a 306.711,65 ptas.; con lo cual el presupuesto definitivo quedaría reducido a 1.200.000 ptas. Además se había incluido una partida de repuestos previstos para los diez primeros años de explotación.

Las tarifas originarias eran:
Destino ____________Cabina______ Arriba
A Leganés__________0,73 ptas. ____0,54 ptas.
A Carabanchel Alto ___0,42 ptas. ___0,38 ptas.
A Carabanchel Bajo __0,30 ptas. ____0,22 ptas.
Al puente de Toledo __0,12 ptas. ___0,09 ptas.

En función de las tarifas y de los usuarios potenciales, se establece que los ingresos estimados se situarían en un millón de pesetas anuales. Y que los gastos alcanzarían el 70 % de los ingresos, ofreciendo una liquidez de 355.455 pesetas anuales. En función de estas previsiones, Juan Enrique O’Shea señala que el interés que generaría la inversión de 1.200.000 pesetas, considerando que la cuenta de ingresos y gastos dejaría un remanente de 175.000 pesetas, sería nada menos que del 12,83 %.

El tranvía Madrid-Leganés prestó servicio desde su inauguración hasta 1936, pero antes vivió interesantes transformaciones e innovaciones. Así, el 2 de diciembre de 1900 la línea se amplió hasta la Puerta del Sol merced a las presiones de los usuarios. Esta línea completó la electrificación de los tranvías madrileños el 15 de febrero de 1903, si bien el servicio de mulas a lo largo de la calle Toledo continuó hasta enero de 1906. Tras la electrificación, a la línea “Sol-Leganés” se le asignó el número 25. En 1909 se dobló la línea permitiendo una notable mejora en las frecuencias. En 1926 se abrió un ramal que llegaba al Hospital Militar de Gómez Ulla por el paseo de la actual calle de Muñoz Grandes.


En los años de la II República Española, la línea de Leganés era una de las 47 líneas de tranvías existentes en Madrid, y funcionó hasta 1936, cuando Leganés fue ocupada por las tropas rebeldes de Franco. Su servicio no se restauró tras la finalización de la Guerra Civil, como ocurrió con otras 27 líneas de tranvías más, y el servicio a Leganés se prestaría desde entonces con autobuses.

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Extracto del artículo El tranvía de Leganés, publicado por el autor en las Actas del V Congreso del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid “Jiménez de Gregorio”. Madrid: 2007. Páginas 67-84.

Artículo publicado por el autor en los números 3 y 4 de la Revista Cultural EL ZOCO. Pinchar aquí para leerlo en la revista

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. El Tranvía de Leganés. http://franciscoarroyo.blogspot.com/2009/06/el-tranvia-de-leganes.html. 10 de junio de 2009.

domingo, 26 de abril de 2009

Leganés, Ciudad Cervantina

He publicado en bubok.com una conferencia sobre los lugares de Leganés con relación con Miguel de Cervantes o con el Quijote.

Te la puedes bajar gratis en PDF en esta dirección: Leganés, Ciudad Cervantina. Te invito a bajártela, leerla y que me digas lo que te parece.

Sinopsis:
Se trata de un recorrido por Leganés por los lugares relacionados con Cervantes o con El Quijote.
Es sorprendente las cosas que podremos descubrir en esta ciduad que rememoran la figura de Cervantes o de su personaje más universal.

Ficha

Autor: Francisco Arroyo Martín
Categoría: Ensayo
Subcategoría: Humanidades
N° de páginas: 33
Tamaño: 170×235
Estado: Público
Interior: Color

viernes, 10 de abril de 2009

Este año voy a ir a la Oktoberfest de Munich

Pues eso,... este año nos vamos a la fiesta de la cerveza de Munich. Y la verdad lo que estoy viendo por internet parece que da lo que promete: mucha fiesta, mucha cerveza y muchas calorías.

Lo cierto es que me recuerda de cierta forma a la Feria de Abril, pero con cerveza en vez de manzanilla; traje tirolés o bávaro en vez de la bata de faralaes; mucho blanco y azul en vez de blanquiverde; y grandes percherones en vez de esbeltas jacas andaluzas.

Lo que si me está asustando un poco es el asunto este de las reservas para entrar en las carpas de la Weis, pues en algunas que he podido abrir la hoja de reservas parece un asunto un poco complejo. Si alguien conoce algún enlace [en castellano, please ¡Dios! Me siento como un verdadero analfabeto] para poder hacer las reservas o alguna página para informarme, estaría muy agradecido de que me lo haga saber. Ya he visitado las páginas oficiales de la ciudad de Munich y la de la propia Oktoberfest.

Igualmente agradecería consejos de todos los que hayáis estado por allí.

Ya os contaré como va.

Lo que os decía:

El Percherón

El traje Campero de allí

Una de las 14 Carpas

Otra cosa curiosísima ¡Oir lo que cantan estos germanos con un par de "masas"!

viernes, 2 de enero de 2009

El coleccionismo de arte en el siglo XVII

En el siglo XVII hubo una verdadera fiebre por el coleccionismo; por cualquier serie de artilugios u objetos que alguien pueda imaginar: calaveras enanas, relojes, autómatas, fósiles, ídolos aztecas que se traían de América o los finos y delicados cristales de Murano, conchas marinas, estatuas romanas,...; cualquier cosa podía ser objeto de colección de los espíritus caprichosos y asombradizos de la nobleza de la época. Las colecciones se acumulaban en las lujosas cámaras de sus mansiones y ellos competían orgullosos por mostrarlas a todo el mundo. Tal fue su profusión que se llegaron dividir y clasificar de sugerentes maneras; así a las colecciones de artilugios originados por el ingenio humano las llamaban “artificialias”, y “naturalias” a las que producía la naturaleza.


La nobleza no hacía con esta costumbre otra cosa que copiar a los reyes, que eran los primeros en acumular objetos y artefactos para su distracción, solaz y deleite. Y el arte pictórico (en todas sus manifestaciones: lienzo, tabla, tapiz, grabado, etc.) no podía ser menos. En la España del siglo XVII destaca la figura de Felipe IV, que atesoró una innumerable colección de pinturas. Tres razones influyeron en este afán real: el propio gusto personal del monarca, la presencia de Velázquez como primer pintor real y la ornamentación del palacio del Buen Retiro como obra arquitectónica más señalada de la época. Pero de todas formas, no hacía otra cosa que seguir el modelo de su abuelo, Felipe II, a quien, por su pasión por los libros y códices antiguos, debemos que España posea la más completa biblioteca medieval del mundo en El Escorial.


Las salas del palacio del Buen Retiro de Felipe IV albergaron la mejor y más completa pinacoteca de su época, con cuadros de todas las escuelas y géneros pictóricos, que además era uno de los primeros ejemplos de una colección organizada con algún criterio específico: sala de paisajes, sala de retratos, sala de bufones, sala de las batallas, etc.


En este ambiente no es raro que las colecciones se prodigarán entre la nobleza española del siglo XVII. Destacando las colecciones del duque de Monterrey, marqués de Leganés, conde de Benavente, marqués de la Torre, Jerónimo Villafuerte Zapata, Juan de Velasco, Juan de Lastosa, Jerónimo Funes Muñoz, Suero de Quiñones o Juan de Espina, entre otras muchas dignas de reconocimiento. La visita, admiración y elogio, en su caso, de las colecciones era actividad obligada en la sociedad de la época; muchos grandes literatos nos dejaron glosas de las mismas: entre otros, Gracián, Carducho o el mismo Quevedo.


Por referir algunas de las colecciones más curiosas, citaré la de Juan de Velasco que se componía de curiosidades de la naturaleza y de multitud de autómatas. O la de Juan de Lastosa, en Huesca, que reunía una serie de autómatas que representaban a los más diversos animales salvajes, reales o ficticios: dragones, leones, leopardos, grifos, elefantes, rinocerontes, camellos, panteras, tigres,... O la colección de primorosos instrumentos musicales que, entro otras muchas series singulares, poseía el enigmático madrileño Juan de Espina, quien ordenó en su testamento la destrucción de una colección de figuras humanas de damas y galanes que tenía dispuestas por los corredores de su casa en fingidas fiestas (¿y bacanales?).


El marqués de Leganés es un fiel exponente de esta costumbre, que en su caso casi se convirtió en una obsesión. Es asombroso el número de artilugios que atesoraba en sus casas según se desprende del inventario que se hizo de sus bienes tras su muerte: relojes [algunos con autómatas, como en la plaza Mayor de Leganés; ¡Cuántas vueltas da el mundo!], espadas, piezas de artillería, estatuas (entre ellas una veintena de bustos de bronce de emperadores romanos), espejos,... Vicente Carducho, en sus Diálogos de la pintura (Madrid, 1633), destaca de la colección del marqués de Leganés, además de sus cuadros, su "muchedumbre" de ricos muebles y sus "espejos singulares", así como sus "relojes extraordinarios". En verdad, un sin fin de objetos, pero lo verdaderamente asombroso era su colección de pinturas: ¡más de 1.300 pinturas poseía el buen señor! Tan sólo por el número ya sería extraordinaria [el palacio del Buen Retiro tenía unos 800 cuadros], pero lo verdaderamente importante era la calidad de gran parte de las obras que contenía. Pero no fue el único potentado enamorado del arte, también eran notables las colecciones de pinturas del conde de Monterrey, del marqués de Castel Rodrigo, del almirante de Castilla, del duque del infantado o la del protonotario Jerónimo de Villanueva; y no sólo los nobles acumulaban pinturas, sirva como ejemplo que Las Hilanderas de Velázquez pertenecía a la esplendida colección del “plebeyo” Juan de Arce.


Imagen: La Vista. Jan Brueghel 'el Viejo' y Pedro Pablo Rubens, Pedro Pablo. 1617. Óleo sobre tabla. 65 cm x 109 cm. Museo del Prado. Madrid. Ver entrada del Museo del Prado


© Francisco Arroyo Martín. 2009


Extracto del artículo La Colección de Pinturas del I Marqués de Leganés, publicado por el autor en el número 2 de la Revista Cultural EL ZOCO. Pinchar aquí para leerlo completo


Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. El coleccionismo de arte en el siglo XVII. http://franciscoarroyo.blogspot.com/2009/01/el-coleccionismo-de-arte-en-el-siglo.html. 2 de enero de 2009.